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Por Garbiela Granata
Gabinete de Cristina: continuidad y cambio
14 de noviembre de 2007
Hubo menos sorpresas de las esperadas. La primera línea del Gabinete nacional que acompañará a Cristina Fernández a partir del 10 de diciembre se fraguó bajo la lógica política de que la ciudadanía había bendecido el gobierno de Néstor Kirchner en cotubre y no que había abierto una carta de crédito a favor de Cristina.

La excepción es la incorporación de Martín Lousteau en Economía, un paso con forzada anticipación por la decisión de Miguel Peirano de negarse a conducir en forma anémica un Ministerio en el que muchos de sus subordinados reportan a oficinas ajenas a su Privada.

La confirmación de la continuidad de Alberto Fernández como Jefe de Gabinete y de Julio De Vido en Infraestructura sirvió para mostrar que la futura presidenta andará en las mismas aguas que el actual jefe de Estado. Las internas del poder sólo se convierten en el baile de la silla cuando apuntan al Presidente.

Cristina no ha renegado de quienes tuvieron que dar batallas difíciles: Aníbal Fernández no estará en Interior sino en un fortificado Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. La derrota de su delfín en su pago chico quilmeño no tiene impacto cuando ha jugado con lealtad a las órdenes del presidente de la Nación.

¿Qué impronta de Cristina se puede encontrar en el futuro Gabinete? Lousteau, tal vez. Florencio Randazzo, a cargo de las relaciones con las provincias y municipios en Interior; Graciela Ocaña en el Ministerio de Salud...

Y Alberto Fernández, que seguirá a cargo de las delicadas relaciones de Gobierno. Y Carlos Zannini que segurá desde Legal y Técnica marcando el pulso de la gestión, como lo hizo con Néstor, como lo harán ambos con Cristina, como lo hacía la propia Cristina que fue consejera privilegiada de la gestión de su marido y ahora cambiarán los roles públicos.

Una línea de análisis que se impuso en las últimas horas fue anticipar el anuncio de los futuros ministros y evitar el fastidio de los gabinetes armados y desarmados por los medios, operadores y funcionarios que quieren ampliar, achicar, llegar ... o irse.

Si se mira con detenimiento la grilla de ministros, puede parecerse a un `refresh` típico de un medio término de gestión, y no la antesala de un cambio de Gobierno. Tal vez sea esa la forma más concreta de entender que el proyecto Kirchner no se mide por mandatos presidenciales de cuatro años.