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25 de abril de 2014
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Por Leonardo Coscia
Daño Renal Agudo: un problema silencioso
El síndrome urémico hemolítico en niños, estudios que utilizan material de contraste, abuso de fármacos en las personas mayores y las infecciones intrahospitalarias, entre las principales causas
14 de marzo de 2013
La función vital de los riñones puede sufrir cierto deterioro natural con el paso de los años. Pero hay factores como la diabetes, la hipertensión arterial, la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, que aceleran el deterioro y pueden derivar en enfermedad renal crónica.

En sus estados más avanzados, este daño en los riñones puede requerir la sustitución de la función renal por tratamiento de diálisis, o bien, en algunos casos, el trasplante renal. Pero el daño renal agudo, llamado también injuria renal aguda o fallo renal agudo, es una pérdida abrupta de las funciones del riñón: en apenas 48 a 72 horas, este órgano vital pierde su función, lo que causa un acumulación de toxinas, el aumento de la creatinina y la disminución de la eliminación de orina, suelen ser los principales indicadores del problema.

Las causas generadoras de un daño renal agudo son múltiples: desde el agravamiento de una condición crónica, hasta una intoxicación con fármacos –desde una aspirina hasta la sustancia de contraste usada para un estudio de diagnóstico por imágenes–, o la toxina generada en una infección por Escherichia coli que causa el síndrome urémico hemolítico, especialmente en niños pequeños.

“El daño renal agudo puede ser no tan evidente a menos que sea lo suficientemente grave como para reducir la producción de orina o dar lugar a complicaciones, por lo cual puede pasar desapercibido”, explica el doctor Guillermo Rosa Diez, jefe del Servicio de Nefrología y de la Unidad de Diálisis Fresenius Medical Care del Hospital Italiano de Buenos Aires, y agrega que “no existe un tratamiento específico, y la mejor medida sigue siendo la prevención”.

Un 10% de las personas que cursan un fallo renal agudo, requieren, tratamiento de hemodiálisis, que suele ser transitorio hasta que se recupere la función renal.

Entre el 15 al 20 % de aquellos pacientes con falla renal aguda grave pueden tener desenlace fatal. Pero aun cuando la persona se recupere, es común que la función renal –que además del filtrado sanguíneo incluye, entre otras, la regulación del volumen de líquido corporal y de la presión arterial– sufra un deterioro aunque parcial, sea permanente.

Rosa Diez sostiene que “el daño renal agudo es cada vez más frecuente en los países desarrollados, donde ocurren entre 2100 y 3800 casos anuales por millón de habitantes, y se desconoce la prevalencia en los países en vías de desarrollo, pero se estima que no debe ser menor sino mayor, obedeciendo a las causas que la producen, la mayoría prevenibles”.

Según consenso internacional el costo de tratar esta enfermedad sería incluso más alto que el destinado al cáncer de próstata, el de pulmón y el de estómago combinados, y que hasta un 30% de los casos pueden ser evitados a través de la detección temprana de los factores de riesgo, y de un adecuado manejo clínico de los pacientes que los presenten. En los niños son de importancia los cuidados con los alimentos y las medidas de higiene.

La medidas de prevención para evitar la insuficiencia renal aguda será justamente el tema principal, del Día Mundial del Riñón 2013 el 14 de marzo. Esta es una iniciativa global de la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN, por sus siglas en inglés) y la Federación Internacional de Fundaciones Renales (IFKF) para promover la toma de conciencia en torno de la salud renal en la población general y en la comunidad médica.

Con motivo de la conmemoración de esta fecha, Fresenius Medical Care acompaña en la Argentina las acciones que la Sociedad Argentina de Nefrología (SAN) llevará a cabo en diferentes lugares de todo el país, bajo el lema “Riñones para la vida: detenga la agresión a sus riñones”, y que harán hincapié en la identificación de las poblaciones más expuestas al problema, con el fin de que se pueden implementar medidas preventivas de manera sistemática.

En principio, como la función renal sufre cierto deterioro con la edad, esta es un factor de riesgo para sufrir un daño renal agudo; “Los ancianos son particularmente vulnerables al desarrollo de insuficiencia renal aguda como resultado de la deshidratación combinada con el abuso de drogas nefrotóxicas”, especifica Rosa Diez.

En la Argentina, los niños son otro grupo particularmente vulnerable, en especial por la incidencia del síndrome urémico hemolítico, que afecta sobre todo a niños entre 6 meses y 5 años. En nuestro país ocurren más de 300 casos por año.

También pueden predisponer al fallo renal agudo, la diabetes, la hipertensión arterial, una lesión vascular, la insuficiencia cardíaca, cualquier obstrucción de la vía urinaria –especialmente la que puede ocurrir en el varón a causa de la hiperplasia de la próstata–, y los estados de desnutrición y de deshidratación. Y hay, según señala el doctor Rosa Diez, una importante proporción de casos que surgen dentro de la comunidad hospitalaria, principalmente en las áreas de cuidados críticos (terapia intensiva y unidad coronaria), como complicación de otras enfermedades o cuando son sometidos a reiteradas operaciones o estudios diagnósticos con el uso de sustancias de contraste intravenoso.

Se puede prevenir
Si bien el daño renal agudo puede ser consecuencia también de un episodio traumático o sorpresivo –como una intoxicación, una infección–, en la mayoría de los casos hay algún factor predisponente, cuyo conocimiento permite actuar en prevención.

“Las posibles medidas de prevención son diferentes según la causa a la que apunten –explica el doctor Felipe Inserra, médico nefrólogo a cargo del Programa de Salud Renal de Fresenius Medical Care Argentina y miembro de la SAN–. En los chicos depende de medidas de higiene doméstica y cocción adecuada de los alimentos,; en los adultos mayores, el adecuado cuidado del estado de hidratación de los pacientes y el uso racional de sustancias de contraste es esencial, esto requiere intensificar las acciones de educación médica”.

En los estudios diagnósticos que requieren sustancias de contraste intravenoso, no es aceptable a esta altura del conocimiento que se realicen sin una evaluación previa de la función renal del paciente.

Uno de los ejemplos más significativos: entre los medicamentos capaces de causar daño renal agudo se encuentran los masivamente usados analgésicos antiinflamatorios no esteroides, como la aspirina o el ibuprofeno.

“Mucha gente los consume tan habitualmente que se olvida de que lo que está tomando son medicamentos –advierte Inserra–. Los lugares donde se ha logrado reducir la incidencia de injuria renal por esta causa son aquellos en donde se implementó mayor control sobre estos analgésicos y se los vende sólo bajo receta, como en algunos estados norteamericanos, en Australia o en los países nórdicos de Europa”.

La metformina (utilizada por muchos pacientes diabéticos), tónicos cardíacos como la digitallis, el litio (recetado en tratamientos psiquiátricos) requieren ajustes en sus dosis. y hasta algunas de las drogas para control de la presión arterial, como las que bloquean el sistema renina-angiotensina, o los diuréticos, deben ser utilizados bajo estricto control médico, particularmente en aquellas poblaciones con riesgo mencionadas. Asimismo, el uso indiscriminado de antibióticos es otra posible causa de daño renal agudo.

El síndrome urémico hemolítico es una causa muy frecuente en la Argentina. Puede darse en los adultos, aunque las principales víctimas son los niños menores de 5 años, y la causa una toxina generada por la bacteria Escherichia coli.

El daño renal que deja el síndrome urémico hemolítico puede progresar tardíamente y ser causa de complicaciones renales y cardiovasculares en la vida adulta.