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La obsesión de llegar 'en forma' al verano
En esta época del año la cantidad de “nuevos deportistas” se dispara notoriamente. Sin embargo, muchos desconocen cómo realizar ejercicio físico adecuadamente. La rabdomiólisis puede generar debilidad y dolor muscular y en los casos graves provocar insuficiencia renal y arritmias cardiacas. La mayoría de los casos son leves a moderados.
7 de diciembre de 2017
Por Gabriela Ferretti, médic aclínica, médica neuróloga, auditora médica y médica legista.Vicepresidente de APERCA, Asociación de Peritos de la Salud de la Ciudad de Buenos Aires


Se acerca el verano y la ilusión por lucir un cuerpo perfecto puede llevar a cometer errores que cuesten la salud.

A esta altura del año, los “deportistas” se multiplican en gimnasios y parques, buscando deshacer, en cuestión de unas pocas semanas, malos hábitos y esos “kilitos de más” acumulados durante todo el año.

Sin embargo, esta obsesión tiene sus riesgos. ¿Qué le pasa al cuerpo cuando se lo expone a una exigencia desacostumbrada o superior a la que puede soportar? Uno de los riesgos es el de padecer rabdomiólisis. Este término, si bien puede sonar desconocido, es un cuadro frecuente, más aún en esta época del año.

La rabdomiólisis se define como la ruptura del tejido muscular. Cuando una fibra muscular se daña por la contracción sostenida, libera a la sangre elementos como la mioglobina (pigmento del músculo) y otros elementos que se encuentran dentro de las células musculares. La mioglobina elevada en la sangre puede generar que el riñón se dañe, generando una merma en su función, más conocida como insuficiencia renal aguda. Esto produce una acumulación de sustancias tóxicas para el organismo.

¿Cuáles serían las causas por las cuales un músculo puede sufrir destrucción? Existen algunas enfermedades hereditarias, muy poco frecuentes, que pueden predisponer a un cuadro de rabdomiólisis. También algunos fármacos, como las estatinas y los suplementos dietarios con creatina, cafeína o efedrina, entre muchos otros, pueden predisponer a su aparición. No obstante, los mayores riesgos se dan por el ejercicio físico.

Cuando una persona realiza una actividad muscular que sobrepasa las capacidades físicas que el propio cuerpo puede tolerar, se pueden generar rupturas microscópicas en el músculo.

Por ejemplo, la práctica de spinning, electroestimulación asociada al ejercicio, maratones y otras actividades que sobrepasan la capacidad real del individuo pueden producirla. Incluso se describen estos cuadros en deportistas entrenados que no prestan atención a sus propios límites.

¿Cómo saber si aparece una rabdomiólisis?

Al finalizar toda actividad física es común sentir cansancio general. Pero no así dolor, el cual, en condiciones óptimas, no debería aparecer durante ni después del ejercicio.

Realizar una actividad física intensa –por lo general con músculos que no se utilizan con mucha frecuencia o en sesiones que el cuerpo no está acostumbrado a realizar– puede derivar en fuertes dolores musculares (que pueden asociarse a debilidad) y la presencia de un color oscuro de la orina (dentro de las 12 horas siguientes a finalizado el ejercicio). En algunas ocasiones, acompañados de fiebre y malestar general. Es ahí cuando se sospecha la de presencia de rabdomiólisis.

El diagnóstico es sencillo: sólo consta de una prueba de sangre y de orina. Por su parte, la pata fundamental del tratamiento se basa en una abundante hidratación, con el fin de ayudar a “lavar del cuerpo” de los productos liberados del musculo dañado, potencialmente tóxicos para el riñón.

Si bien constan de un pequeño porcentaje, los casos graves pueden requerir sesiones de diálisis para suplir la función del riñón. Las arritmias cardíacas son la otra complicación a descartar en los casos severos.

En los casos leves, la vuelta a la actividad física normal será de entre dos a cuatro semanas. Sin embargo, podrán existir algunos casos donde se prolongue más tiempo, con el retardo en la desaparición de síntomas como fatiga y dolor muscular.

¿Cómo evitar la rabdomiólisis?

- Hidratarse correctamente, antes durante y después de la actividad. No esperar a sentir la sensación de sed.

- Evitar hacer ejercicio en horas de altas temperaturas (preferible a primeras horas de la mañana o al anochecer).

- Todo inicio de actividad física debe ser progresivo. El cuerpo necesita adaptarse a las nuevas exigencias. No existen los resultados mágicos y nadie puede ponerse en forma en uno o dos meses.

- Escuchar al cuerpo. Si aparece algún tipo de dolor, mejor parar.

- Buscar asesoramiento de entrenadores o profesores de educación física experimentados.

- Evitar la exigencia física mientras se realizan dietas sin harinas y habiendo consumido alcohol.

Si después del ejercicio la orina es oscura, la principal medida es hidratarse y consultar al médico a la brevedad.