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El Parkinson y los mayores de 65 años
El Parkinson es la 2° enfermedad neurodegenerativa progresiva más prevalente en el mundo, después del Alzheimer.
5 de abril de 2018
Todos los 11 de abril desde 1997 por decisión de la Organización Mundial de la Salud se conmemora su Día Mundial en honor al nacimiento de James Parkinson, médico que describió por primera vez esta patología en 1817.

Actualmente en Argentina afecta entre el 1 y 1.5% de la población mayor de 65 años, según datos aportados por el Ministerio de Salud de la Nación. De ellos, del 25 al 50% dependen de otra persona para afrontar su día a día. Si bien esta patología es conocida aún para aquellas personas que no la padecen, es una enfermedad poco comprendida; por eso desde Fundación Barceló brindan información útil para su entendimiento.

Se produce cuando las células que generan dopamina dejan de funcionar de manera prematura. La dopamina es uno de los principales transmisores químicos del cerebro que posibilita la comunicación de las neuronas entre sí, permitiendo la coordinación de los movimientos finos de los músculos. Por esta razón, la característica principal de esta enfermedad es la pérdida progresiva y gradual del control de los movimientos.

El síntoma más característico y conocido es el temblor, pero también se desarrolla la “bradiquinesia”, por la cual los movimientos y la marcha se vuelven más lentos, y aumenta la rigidez en el cuerpo, entre otros. Con esta patología, se dificultan las tareas cotidianas de los enfermos generando cambios en sus rutinas. El Dr. Diego A. Bernardini, Profesor de Posgrado en la Maestría de Gerontología Clínica que se dicta en Fundación Barceló brinda una serie de consejos para contrarrestar algunos de los mismos:

Estreñimiento: esta alteración, que suele ser consecuencia de la medicación, puede aliviarse con una ingesta adecuada de fibras dietéticas o suplementarias.

Exceso de saliva: se debe a la disminución de la deglución, y se ve agravada con la dificultad motriz para tragar. Es aconsejable modificar la consistencia de los alimentos.

Baja en la presión arterial: puede corregirse modificando la dieta y además, con el uso de medias de compresión. El cambio lento de posiciones ayuda: se aconseja cambiar de a ratos, de acostado a sentado o parado.

Depresión, ansiedad, alucinaciones y alteraciones del sueño son también consecuencias de la progresión de la enfermedad. Lamentablemente no tienen una solución tan sencilla, y por eso es importante estar en contacto con un profesional.

La enfermedad de Parkinson es progresiva y no tiene cura, pero los avances en medicina permiten mejorar la calidad de vida de aquellos que la padecen, disminuyendo sus síntomas y logrando que la progresión sea más lenta. Uno de los principales objetivos de Fundación Barceló es la prevención de la salud. Por esta razón, invita a la sociedad a estar informada sobre este mal para colaborar en su detección temprana, y consultar siempre con los profesionales de salud.