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Las embarazadas y la diabetes gestacional
El Dr. Daniel Dionisi, Diabetólogo de Ámbar Casa de Salud, cuenta cuándo y cómo puede diagnosticarse la “Diabetes Gestacional”, la dieta indicada para controlarla y evitar complicaciones para la madre y el bebé.
11 de mayo de 2018
Una de cada diez embarazadas sufre diabetes gestacional. “Es habitual que la diabetes gestacional se de en embarazadas que nunca han tenido diabetes, pero que poseen un nivel alto de glucosa en la sangre durante el embarazo” afirma el Dr. Daniel Dionisi, Diabetólogo de Ámbar Casa de Salud.

“A ciencia cierta no es posible detectar la causa la diabetes gestacional, pero contamos con ciertas pistas. La placenta sostiene al bebé mientras crece, las hormonas de la placenta contribuyen al desarrollo del bebé. Son estas mismas hormonas las que bloquean la acción de la insulina en el cuerpo de la madre. Este problema se denomina resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina dificulta que el cuerpo de la madre utilice la insulina y es probable que necesite una cantidad de insulina hasta tres veces más alta” comenta el Dr. Daniel Dionisi, Diabetólogo de Ámbar Casa de Salud.


La diabetes gestacional se inicia cuando el cuerpo no puede producir ni utilizar toda la insulina que necesita para el embarazo. Sin suficiente insulina, la glucosa no puede salir de la sangre y convertirse en energía. El nivel de glucosa sube porque se acumula en la sangre, esto se llama hiperglucemia.

Cómo afecta la diabetes gestacional al bebé

En caso de presentarse la diabetes gestacional suele afectar a la madre en el último trimestre del embarazo, luego de que se ha formado el cuerpo del bebé, y mientras este todavía está creciendo. Por esta razón, la diabetes gestacional no causa el tipo de defectos de nacimiento, que a veces se presentan en bebés cuyas madres tenían diabetes antes del embarazo.

La diabetes gestacional no tratada o mal controlada puede hacerle daño al bebé. Cuando una paciente tiene diabetes gestacional, el páncreas funciona horas adicionales para producir insulina, pero la insulina no baja el nivel de glucosa de la sangre. Aunque la insulina no cruza la placenta, la glucosa y otros nutrientes sí lo hacen. La glucosa adicional en la sangre atraviesa la placenta, lo que hace que el bebé tenga un alto nivel de glucosa.

Esto puede producir macrosomía o un bebé "gordo". Los bebés con macrosomía enfrentan problemas propios de salud, entre ellos daño en los hombros durante el parto. Debido a la insulina adicional producida por el páncreas del bebé, los recién nacidos pueden tener un nivel de glucosa muy bajo al nacer y también corren mayor riesgo de tener problemas respiratorios. Los bebés con exceso de insulina corren mayor riesgo de ser obesos durante su niñez y tener diabetes de tipo 2 de adultos.

En la mayoría de los casos, este tipo de diabetes desaparece cuando el bebé nace pero, una vez que una mujer embarazada ha tenido diabetes gestacional, posee más riesgo de que aparezca en otros embarazos y también de desarrollar diabetes tipo 2, en un futuro.

“Es importante recodar los controles y visitas al obstetra para transitar un embarazo y post parto saludables, juegan un rol fundamental en el desarrollo saludable del niño por nacer y del recién nacido” finaliza Dr. Daniel Dionisi, Diabetólogo de Ámbar Casa de Salud.

Para mantener los niveles de glucosa bajo control el Dr. Daniel Dionisi, Diabetólogo de Ámbar Casa de Salud indica algunos consejos:

· Sigue una dieta balanceada. Es recomendable consultar a un nutricionista, quien te podrá ayudar a desarrollar un plan de comidas específico, de acuerdo a tu altura, peso y nivel de actividad. La dieta tendrá que contener el equilibrio correcto de proteínas, grasas y carbohidratos, al tiempo que debe proporcionar la cantidad adecuada de vitaminas, minerales y calorías. Para mantener estables los niveles de glucosa, es esencial que no saltear comidas, sobre todo el desayuno, y que evitar productos azucarados, como los caramelos, las galletas, los pasteles y los refrescos o gaseosas.

· Hacer ejercicio físico. Los estudios muestran que el ejercicio moderado ayuda al cuerpo a procesar la glucosa y hace que los niveles de azúcar en la sangre estén en su nivel adecuado. Caminar o nadar todos los días durante 30 minutos, ayuda a controlar la diabetes gestacional. Sin embargo, como el ejercicio no está recomendado para todas las mujeres, pregúntale a al médico qué tipo de ejercicio conviene.

· Ir al médico y realizar los controles. Tener un control durante el embarazo es muy importante. Dependiendo de los resultados, el obstetra practicará pruebas para seguir los niveles de la glucemia en la sangre y la glucosa.