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29 de junio de 2022
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22 de mayo de 2022
El campo siempre recibe amenazas desde el Gobierno, pero uno de cada cuatro pesos que gasta el Estado lo aporta el sector agropecuario.
En el primer semestre del año, la agroexportación liquidó US$11.098 millones, un 13,7% más que en el mismo período del año anterior.

Además, el sector aportó entre enero y abril últimos $1,22 billones, lo que lo ubica entre los principales sostenedores del financiamiento del Estado. Así, pese a las trabas fijadas por el Gobierno a los productores, el campo aportó el 23% de todos los ingresos del Estado.

El aporte del campo al entramado económico argentino es determinante. Y los números así lo reflejan. En el primer cuatrimestre del año, la agroexportación liquidó US$11.098 millones, un 13,76% más que en igual período de 2021. Además, entre enero y abril de 2022, el sector aportó $1,22 billones al Estado en impuestos, el 23% del total recaudado. Y las previsiones para el año son alentadoras: las ventas al exterior por granos y subproductos se expandirían en US$3400 millones.

El 24% del producto bruto interno (PBI) está atado, en mayor o menor medida, a esta actividad –entre productos primarios (8%), agroindustria (7%) y servicios conexos (9%)–, lo que la ubica como la primera en injerencia en la riqueza del país.

El año pasado el sector significó US$77.235 millones, de acuerdo con la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA). Implica que uno de cada cuatro pesos que produce el país está vinculado a las cadenas agroindustriales.

Y es en materia de exportaciones donde el sector juega un rol fundamental. El año pasado, las ventas totales al exterior de la Argentina fueron de US$77.934 millones, de las cuales casi el 40% correspondieron a manufacturas de origen agropecuario (US$30.951 millones) y 28% (US$21.828 millones) a productos primarios, entre otros. En tanto, en el conjunto –incluyendo biocombustibles y otras actividades–, el agro se posicionó como el sector que más exportaciones realizó, con el 69,7%.

Por su parte, según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en 2021 las exportaciones de la producción agrícola [complejos de soja, maíz, trigo, girasol, cebada] se ubicaron en US$38.049 millones sobre un total del país de US$78.092 millones. Para este año, en tanto, en medio de los mejores precios internacionales y pese al recorte de la producción local por la sequía, la entidad prevé ventas al exterior por granos y subproductos por US$41.500 millones sobre un total de US$87.182 millones del país. Es decir, en 2022 las ventas del agro se expandirían en US$3400 millones.

Todo esto sin contar el aporte de otras cadenas como carnes, lácteos, entre otras. De hecho, para Equilibra Centro de Análisis Económico, sumando a los granos las carnes, la pesca, los lácteos, forestación, entre otros sectores, se llegaría a US$50.700 millones. Teniendo en cuenta todos estos sectores, aquí sería un 7,5% por encima de 2021.

En este contexto, que considerando lo que ingresan por divisas las empresas exportadoras que integran la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-cec), la agroexportación allí agrupada liquidó en el primer cuatrimestre de 2022 la suma de US$11.098 millones, un 13,76% más que en los primeros cuatro meses de 2021, cuando fue de US$9755 millones.

Los analistas apuntan que el campo es una de las actividades con mayor dinamismo adquirido en la última década. “Es el sector que más tecnología ha incorporado al proceso productivo en los últimos años. La Argentina tenía una cosecha rígida y a partir de las nuevas innovaciones, la cosecha se multiplica por cuatro”, explicó Marina Dal Poggetto, directora de la consultora Ecogo.

El sector también lidera otro ranking: es sobre el que más impuestos recaen, particularmente en la agricultura y la ganadería. En retenciones, tributos generales y especiales, el Estado se queda con el 65% de la renta del campo. De cada $100 que genera una hectárea de los cultivos de soja, maíz, trigo y girasol (el valor de la producción menos costos), unos $64,9 terminan en manos del gobierno a nivel nacional, provincial o municipal, según FADA.

En el primer cuatrimestre del año, el campo aportó $1,22 billones al Estado en impuestos. Esta cifra significa el 23% del total recaudado, según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Solamente las retenciones son cerca del 15% de la recaudación, de acuerdo con Dal Poggetto.

“Mientras más altos son los impuestos, menos recursos tiene el productor para canalizar fondos a inversiones que serán necesarias a futuro como fertilizantes y cultivo de cobertura, entre otras. Además, no se ve que los impuestos que recauda a partir de la actividad se canalicen en servicios o bienes de interés para el sector agropecuario”, aporta Juan Manuel Garzón, economista jefe de Ieral, de la Fundación Mediterránea.

La comparación con otros sectores ilustra el nivel de presión sobre la actividad. Por cada punto de PBI que produce, el campo genera 1,5 puntos porcentuales de recursos tributarios, mientras que el resto de la economía aporta 0,9 puntos. Se trata de un 64% más que cualquier otro rubro, según la Sociedad Rural Argentina. Numerosos estudios y especialistas apuntan a los efectos nocivos de la presión impositiva, burocrática y regulatoria sobre el campo. Un informe de la Fundación Apertura aseguró que, de eliminarse las retenciones, el PBI de la Argentina crecería al menos tres puntos extras por año. Y se generarían unos US$10.000 millones adicionales por exportaciones anualmente.