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29 de junio de 2022
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Los controles de precios no funcionaron, admitió Alberto Fernández
Además cargó contra un "sector concentrado" del empresariado. "Me parece que la Argentina tiene que repensar su estructura en materia alimentaria", señaló en un reportaje
19 de junio de 2022
El presidente Alberto Fernández deslizó la posibilidad de volver a intentar una expropiación o una fuerte intervención estatal con la concursada cerealera Vicentín, con el objetivo de tener "una empresa del Estado que ordene el sector", similar a lo que ocurre con YPF en el rubro de los combustibles. Además cargó contra un "sector concentrado" del empresariado y reconoció el fracaso de los controles de precios para contener la suba de alimentos.

"A mí me parece que la Argentina tiene que repensar su estructura en materia alimentaria. Una empresa testigo que te ordene el mercado no es algo menor. Nosotros en materia alimenticia tenemos que hacer algo que nos permita de algún modo intervenir para ordenar estas cosas . No se trata de la Junta Nacional de Granos, sino de buscar más herramientas", sostuvo el mandatario en diálogo con el matutino Página/12.

En es sentido, volvió a plantear el tema de Vicentin y sostuvo que no avanzó en 2020 ya que "era hacerle un favor a los acreedores, no a la Argentina". Fue uno de los primeros reveses de su gobierno, cuando anunció la intención de expropiar la empresa y finalmente dio marcha atrás a los pocos días.

A diferencia de aquella ocasión, el gobierno estudia ahora la posibilidad de avanzar a través de un mecanismo de cramdown, que ocurre cuando la propuesta de solución a la deuda es impulsada por los acreedores principales. El principal de ellos es el Banco Nación. "En el escenario actual, en el que la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe ha intervenido (pidió el expediente de la convocatoria y suspendió todo el proceso) yo dije estudiémoslo porque es posible. Lo que no es posible es esta lógica de "expropiemos empresas de cualquier modo" porque después se paga lo que no corresponde. Y yo no quiero hacer eso", sostuvo Alberto.

El Presidente remarcó que el conflicto en Vicentin fue convertido "en un problema ideológico", en referencia a las marchas que se organizaron contra la expropiación y a favor de la propiedad privada en 2020. "No es un problema ideológico, es un problema de oportunidad. Yo estoy convencido de que lo que nosotros tenemos que garantizar es terminar con estos oligopolios, monopolios", dijo.

Fernández fue consultado por los cruces que tiene su gobierno con el empresariado alrededor de la inflación galopante. Sostuvo que hay una parte del sector que "no tiene criterio de solidaridad", pero también reconoció que la estrategia de control de precios no funcionó. "Tengo la impresión de que hay un sector del empresariado argentino que no tiene ningún criterio de solidaridad con la comunidad donde se desarrolla. Y esto es muy grave. Porque no es una burguesía nacional que ata su suerte al lugar donde se desarrolla. Siento que hay una parte de ese empresariado que está desacoplado", dijo.

"Son empresas que han tenido resultados extraordinarios en los últimos años. Y que no necesitan subir los precios del modo que lo suben para ganar. Sin embargo, lo hacen. Ahí empieza la segunda discusión: qué hace el Estado para parar eso", remarcó, a la par que pidió un esfuerzo conjunto. Sin embargo, también admitió que el diálogo con el sector empresarial "no funciona".

"Yo veo que el diálogo no funciona, pero los sistemas de fijación de precios tampoco funcionan. Las dos cosas son ciertas. He aplicado multas a diestra y siniestra, y no pararon los aumentos", reconoció el Presidente, que pidió de todas maneras un "consenso".

"No pretendo que pierdan, pero pongamos un límite a su utilidad, vendiendo el producto a un precio acorde con que el consumidor final no pierda tanto. Esto es algo que parece imposible en Argentina, porque se ha difundido cierta cultura del individualismo donde se dice: es mi tiempo, es mi oportunidad. Yo la aprovecho", pidió.

El Presidente además se refirió a un abanico de temas de actualidad. Uno de ellos, la escalada de precios, donde afirmó que "no podemos convivir ni con esta inflación, ni con este déficit fiscal". "Y hay que hablarlo porque el déficit fiscal no es un problema de derecha o de izquierda, es un problema de números", dijo. Sobre la reforma de la Justicia y la Corte Suprema, sostuvo que "han logrado imponer la idea de que esa reforma a la justicia federal es para la impunidad de Cristina. Y no tiene nada que ver con Cristina. Tampoco entiendo por qué no podemos hablar de la Corte Suprema, que no está funcionando bien", lanzó.

"Funciona para ir corporativamente en auxilio de los camaristas Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia o para ir corporativamente en auxilio de del presidente de la Corte, Horacio Rosatti, para que se pueda adueñar del Consejo de la Magistratura. Lo ideal sería que cada provincia tenga un miembro. Con esta ley habría 24 más uno por Nación. Es un modo de federalizar y de restringir la potestad del Poder Ejecutivo", planteó. Respecto de una posible candidatura en 2023, no negó la búsqueda de un nuevo mandato pero habló de un "gran debate" dentro del peronismo para mantener la unidad y evitar que vuelva al gobierno Mauricio Macri. "Sinceramente estoy más preocupado en todos los problemas económicos que por postularme, pero no escapo a eso", dijo.

Ante la pregunta sobre el avión venezolano-iraní que se encuentra varado en Ezeiza, Alberto minimizó el hecho y reafirmó que la aeronave simplemente "aterrizó trayendo un cargamento para una empresa argentina".

"Pasa que después viene la política miserable de siempre y le hace creer a los argentinos que tenemos un pacto venezolano iraní. Pero ya salió Israel a hablar del asunto y dijo que no pasa nada. Si alguien le pone nafta, que se vaya. Eso es todo", dijo.