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29 de noviembre de 2022
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Indonesia: tragedia en un partido de fútbol con 174 muertos
Fue al final de un partido en la Isla de java. Hubo represión policial y estampida de simpatizantes que se aplastaron entre ellos. Hay 180 heridos
2 de octubre de 2022
Continúan recogiéndose datos y nueva información sobre la tragedia ocurrida en un campo de juego de Indonesia, que según las autoridades locales dejó un saldo de 174 muertos y 180 heridos como consecuencia de enfrentamientos entre hinchas de un equipo con la policía antimotines.

Fue en el encuentro que Arema perdió por 3-2 contra Persebaya Surabaya, por la liga de Indonesia, en el estadio Kanjuruhan, del distrito de Malang Regency, isla de Java.

Luego del encuentro simpatizantes del equipo perdedor ingresaron al campo de juego y fueron reprimidos por las fuerzas de seguridad, que trataron de dispersarlos con gas lacrimógeno, lo que generó una estampida catastrófica. Los jugadores del equipo local quedaron atrapados en el campo de juego e intentaron socorrer a las víctimas.

Según el diario inglés The Guardian, el vicegobernador de Java Oriental, Emil Dardak, confirmó a la prensa que la cantidad de fallecidos ascendía a 174.

Ahora, surgen nuevos testimonios que permiten tener una perspectiva más certera de la tragedia. El futbolista Abel Bissa Camara, oriundo de Guinea-Bissau, brindó sus sensaciones al diario español Marca.

“Hace dos semanas ya sabíamos que íbamos a jugar contra ellos, pero ni sus aficionados vienen a nuestro estadio ni los nuestros van al suyo. Durante la semana ya se hablaba mucho de este partido en nuestro estadio y de la rivalidad, en toda la ciudad se hablaba de este partido, ya que era un partido que iba más allá de los 3 puntos, era un partido de vida o muerte”, comenzó diciendo el delantero que se desempeña en Amera.

"Nos cerramos en el vestuario y los aficionados intentaron entrar allí, tuvimos que meter una mesa por dentro para trancar la puerta. Fue en ese momento cuando empezamos a escuchar gritos y tiros y a ver mucho humo. Además, algunos aficionados consiguieron entrar en nuestro vestuario y acabaron por morir allí mismo”.

El relato del jugador se vuelve estremecedor: “Cuando todo termina viene lo peor, salimos del vestuario y empezamos a ver mucha sangre, zapatos, tenis, ropa por todos los sitios, los policías comentando que habían muerto dos compañeros. No le deseo esto a nadie. Estar allí dentro fue temer por nuestra vida y tener a 40 o 50 mil personas fuera queriendo nuestras cabezas”.