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15 de octubre de 2019
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Por Sebastián Martínez
"Alicia en el país de las maravillas": Burtonlandia
3 de marzo de 2010
A priori, uno podría pensar que el director Tim Burton y los dos clásicos relatos de Lewis Carroll sobre Alicia (“Alicia en el país de las maravillas” y “Alicia a través del espejo”) fueron hechos el uno para el otro.

Y es que si uno repasa la inmensa mayoría de la filmografía de Burton, se encontrará con que el tono y el estilo personalísimo de su estética parecen diseñados especialmente para que le llegara el día de encarar este proyecto.

Bueno, finalmente llegó el momento. Burton ha presentado su versión de Alicia. Y el resultado es, como era de esperar, una película típicamente “burtoniana”. ¿Eso es bueno?, ¿eso es malo? Dependerá de cada quien responder esas preguntas. Pero empecemos por lo formal.

En este caso, la historia comienza con una breve introducción en la que una pequeña Alicia de 7 años le cuenta a su padre que, una y otra vez, tiene la misma pesadilla: cae en una madriguera, hay un conejo con chaleco, hay un pájaro dodó, hay un gato que sonríe. Es decir, sueña con “Alicia en el país de las maravillas”.

Pero, inmediatamente, la historia da un salto de trece años y encontramos a una Alicia ya joven y hermosa (la grata sorpresa de Mia Wasikowska), que es conducida a la fiesta de su compromiso matrimonial, arreglado y funesto, en un Londres tan rígido y prejuicioso como sólo puede encontrarse en los cuentos de hadas.

En el momento en que su lamentable pretendiente le pregunta delante de todo el mundo si quiere ser su esposa, Alicia pide un momento y escapa al bosque. Allí, como ya todos imaginan, encontrará al conejo blanco con chaleco que la conducirá a la famosa madriguera desde donde se cae redondamente en el país de las maravillas.

Y una vez allí, todos son bienvenidos al mundo de Tim Burton. Los árboles tendrán las ramas retorcidas, los colores estarán muy saturados o llevados plenamente hacia el ocre, las criaturas serán extraordinariamente llamativas y el tono de fábula será el que domine la trama.

Una trama, por supuesto, que está basada (algo lejanamente, hay que aclararlo) en los libros más famosos de Lewis Carroll. Y los dos rostros favoritos del universo Burton, obviamente, también aparecerán a la vista de todos. Helena Bonham Carter será la sanguinaria Reina Roja, mientras que Jonnhy Depp tendrá a su cargo el papel del Sombrerero Loco.

En torno a Wasikowska, Depp y Bonham Carter, harán su parte los más flojos Anne Hathaway, Crispin Glover (algunos lo recordarán como el padre Marty McFly en “Volver al futuro), y una carismática galería de personajes creados digitalmente que cuentan con las voces de Stephen Fry y Alan Rickman, entre otros.

Difícilmente, Burton se equivoque cuando se propone algo. Desde que lo conocimos mundialmente por “Beetlejuice” en 1988 hasta su más reciente “Sweeny Todd”, este personal realizador viene haciendo literalmente lo que le viene en ganas.

Por lo general, no hay consenso en cuanto a cuáles son sus puntos altos y sus puntos bajos. “Batman”, “El joven manos de tijera”, “Batman regresa”, “Ed Wood”, “Marte ataca”, “La leyenda del jinete sin cabeza”, “El planeta de los simios”, “El gran pez”, “Charlie y la fábrica de chocolate”, “El cadaver de la novia”… Todas tienen sus defensores y sus detractores.

La pregunta que sí es interesante hacer es para quién filma Tim Burton. ¿Para niños?, ¿para adultos? ¿A alguien le importa?, ¿a Burton le importa? Sus últimos filmes tienen cierto dejo infantil. Pero siguen manteniendo una paleta de intenciones entre tétricas y filosóficas. El resultado sólo puede calificarse con su apellido: “burtoniano”. “Alicia en el país de las maravillas” es eficazmente “burtoniana”. Que cada uno lo tome como pueda.