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Por Sebastián Martínez
"Mi villano favorito": el cuarto en disputa
21 de julio de 2010
Los recientes estrenos de “Toy Story 3” y de “Shrek para siempre” nos han obligado a hablar bastante sobre el fenómeno del cine de animación y sobre el rumbo que ha tomado en los últimos quince años. Este aspecto del cine comercial de Hollywood es, como ya lo decíamos las últimas semanas, uno de los más fértiles e innovadores, y uno de los pocos que nos ha deparado sopresas agradables en la última década.

A modo de conclusión, decíamos hace poco que los estudios Pixar (creadores de “Toy Story”) han logrado consolidar con once películas una posición de hegemonía en este terreno, que la gente de Dreamworks Animation (“padres” de “Shrek” y otros catorce filmes en esa línea) parecieron amenazar hace ya muchos años, para luego quedarse a mitad de camino, con una filmografía con muchos altibajos.

Quizás faltaba añadir que, hasta ahora, la única compañía que logró terciar un poco en esa disputa fue Blue Sky Studios (apadrinada por la 20th Century Fox), que tuvo una merecida repercusión con “La era del hielo”, una saga que comenzó con un gran nivel y luego cayó en algunas repeticiones.

El asunto es que ahora hay que anotar un cuarto nombre en la contienda. A Pixar, Dreamworks Animation y Blue Sky Studios, acaba de sumarse una debutante empresa de cine de animación llamada Illumination Entertainment que, bajo el ala de Universal Studios, ha decidido poner un pie en este campo de batalla. Y lo ha hecho con bastante tino, de la mano de “Mi villano favorito”, que se estrena por estos días en la Argentina.

La historia de “Mi villano favorito” gira en torno a Gru, un sujeto dedicado al mal que (acompañado por un científico anciano y unos pochoclos mutantes) se obsesiona con cometer el crimen del siglo, cuando se entera que un joven competidor llamado Víctor está en boca de todos por haber acometido la proeza delictiva de robarse una de las pirámides de Gizeh.

Puesto a pergeñar un plan para volver a rankear alto en la consideración de los villanos, a Gru se le ocurre que hurtarse la Luna puede ser un plan lo suficientemente maléfico como para dejar en el olvido el episodio de la pirámide. Pero para llevarlo a cabo necesita financiación. Y en el banco le exigen que presente un temible arma llamada “el rayo encogedor” como garantía de que su inversión será rentable.

El “rayo encogedor” termina en manos de Víctor, con lo cual, Gru se ve obligado a organizar un plan para quitárselo y es aquí donde entran en escena los tres personajes clave del filme. Tres niñas de diferentes edades que viven en un horrendo orfanato y que van de casa en casa vendiendo galletitas. Esas niñas, piensa Gru, son la llave para sacar el arma de la guarida de Victor. Por eso, decide adoptarlas.

Contar más iría en contra del necesario suspenso de la película. Hay que ver el resto. No sólo eso: es muy placentero ver el resto. Porque “Mi villano favorito” (que en su versión en inglés cuenta con la voz protagónica de Steve Carell) es un promisorio debut de la gente de Illumination Entertainment.

En cierto modo, se proponen como una síntesis de varios elementos ya se venían manejando en las películas de animación de los últimos tiempos. De Dreamworks Animation tomaron una dosis de incorrección política. De Pixar (sin llegar a su perfección formal), el pulso para convertir un dibujo animado en una experiencia conmovedora. Y a eso le agregaron una dosis de humor físico e irreal heredado de los viejos dibujos animados de la Warner Bros. (aquellos donde un coyote podía caer mil veces en un precipicio y seguir con vida).

El resultado vale la pena. Una película divertida, de veloz ritmo narrativo, con una elevada dosis de ternura, sin perder la agudeza. En fin, una buena oportunidad para darle al equipo de Illumination Entertainment la bienvenida al competitivo mundo del cine de animación contemporáneo.