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Por Sebastián Martínez
"Marte necesita mamás": Houston...
23 de marzo de 2011
Existe un tipo de animación que está muriendo. Y quizás “Marte necesita mamás” sea su último suspiro. Se trata de ese experimento impulsado esencialmente por el director Robert Zemeckis y que se ha traducido en la pantalla mediante películas como “El expreso polar”, “Beowulf” o “Monster House”.

El resultado, si bien en un principio sorprendente, nunca dio buenos resultados técnicos. El modelo de animación propuesto por Zemeckis en los filmes ya citados daba finalmente una imagen fría, extraña, de caracteres algo impersonales y en el que el ojo del espectador quedaba más atento al artificio visual que a la trama.

Según se dice en Hollywood, “Marte necesita mamás” es el último intento por darle vida a este modo de entender la animación. Un modo que, por cierto, ha sido muy caro para los estudios y poco rentable. De un lado Pixar y su absoluta eficacia y del otro James Cameron con “Avatar” han terminado de aplastar ese modelo de películas. Así que éste filme sobre madres en el espacio sea quizás la despedida de una manera de hacer películas.

Y, si hay que decirlo, concluiremos que “Marte necesita mamás” no ha sido la mejor manera de decir adiós.

El protagonista del filme es Milo (Seth Green), un preadolescente algo rebelde que le trae a su madre (Joan Cusack) más de un dolor de cabeza (aunque nada grave: no quiere comer verduras, es desordenado y algo fastidioso). El punto es que esa relación tensa entre madre e hijo llega a un punto de máxima conflictividad la noche que el púber le dice a su madre, que lo reta por enésima vez, que hubiese preferido no tener mamá a ser sermoneado todos los días.

Pero, al mismo tiempo, en Marte (debajo de la superficie explorada por el Pathfinder) una raza de alienígenas sufre cierta escasez de maternidad. Y la madre de Milo es elegida para ser sometida a un experimento. Por lo tanto, la misma noche en que Milo y su mamá discuten, una nave aterriza en el jardín y la mujer es abducida.

Pero el joven Milo logra colarse en la nave y, desde entonces, tendrá una sola misión: rescatar a su mamá y demostrarle que la quiere. Para ello encontrará, ya en el planeta rojo, la ayuda de un adulto humano, un freak que ha pasado hace varios años una situación similar a la de Milo y que conoce el terreno. Pero no tienen mucho tiempo. Los marcianos planean deshacerse de la madre de Milo apenas salga el sol.

Ése es el planteo de este filme producido por el propio Zemeckis y dirigido por Simon Wells (nieto del legendario escritor H.G. Wells, el de “La guerra de los mundos”). Y la verdad es que el filme no comienza mal: tiene diálogos creíbles y un abordaje apropiado para revelar la tensión materno-filial, a pesar de ser un tanto lento.

Pero la película descarrila rápidamente y se transforma en un encandenamiento de situaciones de acción y comedia (ninguno de ellos demasiado logrado). Lo peor, sin embargo, es que “Marte necesita mamás” no termina de encontrar nunca su público. En el intento de ser un filme infantil pero disfrutable por los adultos, termina por ser un filme sin audiencia. A diferencia de lo que ocurre con las películas de Pixar, “Marte necesita mamás” resulta una propuesta que no convence a los chicos, ni a los grandes.