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Advierten sobre el uso de la aspirina en personas adultas
De cada 2 personas puede desarrollar lesiones en el tubo digestivo, como úlceras. "La aspirina es responsable de las cada vez más muertes", dicen los especialistas
8 de mayo de 2009
Un nuevo estudio internacional, en el que participaron gastroenterólogos argentinos, advierte sobre un efecto subestimado de una dosis diaria de aspirina.

La investigación demostró que tomar 100 mg diarios de aspirina con cubierta entérica (de liberación prolongada) durante dos semanas produce lesiones rojas pequeñas, erosión y hasta úlceras en la mucosa intestinal en uno de cada dos pacientes completamente sanos, según puso saber el diario La Nación.

"Existe la idea en la población y en los médicos de que la aspirina aumenta entre 2 y 4 veces el riesgo de que una persona tenga un sangrado digestivo cuando la dosis es baja, de 100 mg, y mucha gente toma entonces aspirina con cubierta entérica para prevenirlo. Lo cierto es que mientras no le pasa nada en el estómago, el problema aparece más abajo, en el intestino, donde se libera. Nuestros resultados demuestran que no hay una dosis segura de aspirina y que debe usarse con ciertas precauciones médicas", explicó el doctor Edgardo Esmecuol, de la Sección Intestino Delgado del Hospital Udaondo.

Junto con los doctores Angel Lanas, jefe del Departamento de Gastroenterología del Hospital Universitario de Zaragoza (España), y Julio Bai, jefe del Departamento de Medicina del Udaondo, Esmecuol codirigió este primer estudio piloto sobre voluntarios completamente sanos para conocer cómo actúa la aspirina con cubierta entérica habitualmente recomendada para la prevención cardiovascular y si su consumo diario afecta sólo al estómago o al intestino delgado.

Para eso, los investigadores seleccionaron en la Argentina a 20 voluntarios (13 mujeres) saludables, de entre 19 y 64 años. Antes de iniciar el estudio, a todos se les hicieron varias pruebas para evaluar un indicador de inflamación en las paredes estomacales e intestinales (calprotectina fecal), la permeabilidad gastrointestinal -capacidad de la barrera mucosa de mantener el tubo digestivo libre de sustancias tóxicas, como las bacterias-, y la morfología intestinal mediante un sofisticado estudio por imágenes con una videocápsula (ver infografía).

Los médicos les indicaron a todos los participantes tomar una aspirina diaria durante dos semanas más 20 mg de un fármaco (inhibidor de la bomba de protones) para garantizarles la gastroprotección. Tras repitirles las pruebas, dos endoscopistas independientes analizaron las imágenes obtenidas con la videocápsula. Ninguno conocía si las imágenes eran anteriores o posteriores al estudio, según precisa el equipo en Clinical Gastroenterology and Hepatology .

El 50% de los participantes tuvo alguna lesión intestinal ausente al inicio del estudio. Seis desarrollaron lesiones rojas pequeñas (petequias); tres tuvieron erosiones de la mucosa intestina, y uno sufrió una doble úlcera con erosión. "Esto da sustento a lo que ya sabemos por las estadísticas: que la aspirina es responsable de las cada vez más internaciones y muertes por hemorragias digestivas en personas que consumen aspirina en bajas dosis", agregó Esmecuol, que hoy presentará estos resultados ante los 800 especialistas que asisten al I Curso Internacional de Otoño de la Asociación Estadounidense de Gastroenterología y de la Sociedad Argentina de Gastroenterología, que preside el doctor Horacio Vázquez, del hospital Udaondo.

Para prevenir todo esto, indicó, el último consenso de expertos de la Asociación Estadounidense del Corazón y el Colegio Estadounidense de Gastroenterología recomienda tomar ciertas medidas de gastroprotección, en especial con los grupos de riesgo. Estos son los mayores de 65 años, las personas que tuvieron una úlcera gástrica sangrante o no y los pacientes anticoagulados o que toman corticoides.

"Muchos de ellos tienen que tomar un antiinflamatorio, anticoagulantes o corticoides; si a eso le suman aspirina, se cuadruplica el riesgo de que tengan un sangrado [gastrointestinal]", advirtió Esmecuol.

El equipo, en el que también participaron especialistas en permeabilidad intestinal del Departamento de Medicina de la Universidad de Alberta (Canadá), concluye que estos datos "aportan nueva información sobre las características de la terapia con aspirina en bajas dosis y demuestran la necesidad de examinar cuidadosamente el intestino cuando existen evidencias de sangrado o efectos adversos clínicamente significativos" en pacientes que consumen ácido acetilsalicílico. En especial, recomiendan los autores, "cuando los estudios endoscópicos superiores e inferiores sean normales".

Es que, como precisó Esmecuol, la aspirina no sólo lesiona pro contacto localizado en las paredes estomacales. "Cuando tiene cubierta entérica, la droga se disuelve recién en el intestino delgado. Ahí se absorbe y entonces migra por la sangre al resto del organismo, incluido el estómago, donde inhibe a las sustancias que justamente lo protegen, las prostaglandinas -dijo-. Termina siendo un círculo vicioso."