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Dengue: en cuatro años podría haber una vacuna
22 de marzo de 2007
La invstigadora del Instituto Leloir Andrea Gamarnik afirmó que tiene “grandes expectativas” de que se consigan drogas antivirales y hasta la vacuna contra el dengue en alrededor de cuatro años. Junto a su equipo descubrió el mecanismo del virus para replicar su material genético. Gamarnik, que directora del Laboratorio de Virología Molecular del Instituto Leloir, y su equipo de especialistas argentinos trabajan en el desarrollo de herramientas y técnicas para conseguir drogas antivirales que sirvan para la prevención en las poblaciones de riesgo.

“La vacuna es la solución pero sólo va a funcionar si trabaja contra los cuatro tipos de dengue que hay. Por lo tanto tendría que ser una vacuna cuadrivalente, lo que la hace más complicada de conseguir”, sostiene la experta. Sin embargo, es optimista en cuanto a los avances que a nivel científico se están haciendo.
“Si todo sigue al paso que vamos, en cuatro años habría algo disponible”.

“Hay mucho esfuerzo. Por eso tengo grandes expectativas de que a mediano plazo tengamos una vacuna. No hablo del año que viene, sino en unos 4 o 5 años “, dice Gamarnik. Intercambiar información para llegar a ese objetivo es el fin del consorcio que reune a países europeos, asiáticos y de América Latina.

El dengue es una enfermedad aguda: “En una semana el enfermo puede morirse, no es como el sida”. Por eso las drogas antivirales funcionan mejor como profiláctico en países donde se sabe que pueden desarrollarse epidemias, como Paraguay y Brasil. “Ya hay algunos candidatos pero para probar las drogas faltan varias etapas y eso lleva algunos años”, indica Gamarnik.

En el laboratorio de Virología Molecular del Instituto Leloir se está trabajando en ese aspecto. El virus del dengue es una patología que tiene que entrar a una célula para multiplicarse. Cuando alguien es picado, y pasa a la sangre, infecta las células de la sangre. Entonces se multiplica y lleva la enfermedad. El equipo argentino busca saber cómo hace el virus para entrar a la célula y multiplicar su material, para interferir en el virus. “Si no sabemos cómo entra y se multiplica, no sabemos qué usar”, explica Gamarnik.

En síntesis, en el laboratorio se está trabajando con el ABC del virus. Una de las grandes limitaciones que hoy presentan los científicos en busca de una solución contra el dengue es la falta de financiamiento para las investigaciones. “No hay grandes industrias farmacéuticas poniendo dinero en el dengue. Se prefiere hacerlo en otras patologías que están en el primer mundo. Argentina ha tenido avances en este tema que ningún país de Europa ha tenido”, señala Gamarnik.

“El dengue es todo un desafío porque hay pocas herramientas y hay que buscar una cura”, sentencia esta mujer que resignó las grandes posibilidades del primer mundo para venir a luchar contra una epidemia que hoy es una gran preocupación en nuestro país. Un logro histórico.

El grupo de investigadores argentinos del Laboratorio de Virología Molecular del Instituto Leloir, que encabeza la doctora Gamarnik, descubrió el año pasado cuál es el mecanismo molecular que emplea el virus del dengue para replicar su material genético en una célula infectada, garantizando de ese modo la continuidad de su ciclo de vida.

Su trabajo fue reconocido internacionalmente, incluso la prestigiosa revista Genes & Development (Genes y Desarrollo) lo publicó en tapa con todos los honores. El hallazgo apareció como una punta en el desarrollo de drogas antivirales y vacunas contra este virus que infecta a entre 50 y 100 millones de personas al año y causa la muerte de 25.000 de ellas en igual lapso.

Las víctimas de esa enfermedad, que se transmite a través de la picadura del mosquito Aedes aegypti -variedad que presenta líneas blancas en las patas y el tórax-se registran en países tropicales distribuidos principalmente en la geografía de América Latina y Asia. Al igual que otros virus, el dengue necesita de un organismo vivo para reproducirse. Cuando infecta una célula humana, deposita en su interior una molécula de ácido ribonucleico (ARN) que contiene el mate-rial genético del virus. Ese ARN induce la producción de diferentes proteínas del virus, como la ARN polimerasa, encargada de copiar el material genético de ese patógeno. Pero en el interior de la célula la polimerasa viral se encuentra sumergida entre millones de moléculas de ARN pertenecientes a la célula. Cómo distinguir en esas pocas moléculas y poder generar, en pocas horas, miles de copias del ARN viral, constituyó el eje del trabajo publicado en Genes & Development.