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Buscan impedir que Trump se contagie ante escalada del Covid-19
La primera potencia mundial sumó 45.000 nuevos casos en 24 horas. Se estableció un sistema especial para proteger al mandatario
28 de junio de 2020
La pandemia esta escalando a una velocidad impresionante en Estados Unidos y multiplica la preocupación de las autoridades. De viernes a sábado se detectaron 45.300 nuevos infectados, el jueves hubo poco más de 40 mil. Son ya casi 2.500.000 infectados y mas de 125 decesos. El virus se ha desplazado ahora hacia el oeste y el sur, menguando su intensidad en el este y en el norte. La crisis es de magitud tal que hasta el presidente Donald Trump, de 74 años, que ha sido un duro cuestionador de las cuarentenas y el asilamiento, debió incrementar radicalmente las medidas de protección para evitar contagiarse del coronavirus. De todos modos continúa renuente a utilizar barbijo o hacerse controles de temperatura. El mandatario y sus seguidores han sostenido que el tapabocas lo usan sus adversarios para cuestionarlo.

Al menos cinco estados informaron que registraron su récord más alto de casos de Covid-19 en un solo día, lo que se suma a la creciente inquietud por los aumentos de casos que están obligando a muchos de ellos a retrasar sus planes de reapertura.

Florida, Georgia, Idaho, Tennessee y Utah informaron anoche positivos de coronavirus diarios por valores nunca antes vistos, según los departamentos de Salud. la Florida, un estado que por su clima ha sido históricamente el paraiso de gente mayor de edad, ahora es considerado como el próximo epicentro de la enfermedad incluso camino a superar a Nueva York. El número de contagios nuevos llegó allí a 9.585 casos nuevos en solo 24 horas.

Los cuidados para Trump se han sofisticado, particularmente porque el mandatario no puede abandonar su campaña con vistas a las elecciones de noviembre, en momentos que aparece muy atrás de su rival demócrata Joe Biden. La Casa Blanca envía a cada lugar que visita Trump equipos sanitarios y de seguridad. Cada baño que pueda ser usado por el presidente es fregado y desinfectado a conciencia y se lleva un estricto control y registro de cualquier persona que pueda tener contacto directo con el mandatario.

Estas personas y el personal presidencial son sometidos a pruebas del coronavirus que han servido para detectar casos entre voluntarios y trabajadores de la campaña para la reelección de Trump, pero también entre miembros del Servicio Secreto, encargado de la seguridad presidencial.

Estas medidas de precaución incluyen incluso la modificación de la agenda oficial. Así, la reunión de la comisión gubernamental sobre el coronavirus se ha trasladado de la Casa Blanca al Departamento de Sanidad sin muchas explicaciones. De hecho, el propio Trump no asistió a la cita. Además canceló un desplazamiento previsto para este fin de semana para jugar al golf en Nueva Jersey. “El presidente no va a viajar a Bedminster, Nueva Jersey”, informó el viernes la Casa Blanca.

El presidente en persona ha afirmado directamente ante sus colaboradores que no puede caer enfermo y su enojo fue mayúsculo cuando se enteró de que uno de los militares encargados de su comida y bebida se había contagiado, informa la CNN.

Trump preguntó cómo era posible que una persona con un contacto tan cercano con él pudo contraer la nueva enfermedad y durante días se mostró desconfiado con gente que no conocía bien, una actitud que se suma a su reconocida fobia a los gérmenes, una obsesión manifestada antes incluso de la pandemia.

Esta actitud contrasta con las intervenciones públicas de Trump, en las que afirma que el virus está “desvaneciéndose” y “yéndose”, aunque su comunicación pública se concentra más en la defensa de las estatuas y monumentos objetivo de críticas que en la pandemia.