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Acreedores se quejan por caída de bonos: piden ajuste y acuerdo con FMI
Bonistas que ingresaron al canje dicen que un programa del FMI es la "única fuente probable de anclajes políticos y un marco creíble a medio plazo que pueda aportar estabilidad"
17 de febrero de 2021
El Grupo Ad Hoc de acreedores internacionales que ingresaron al canje de deuda advirtió hoy que la Argentina necesita "desesperadamente" un acuerdo con el FMI, y lamentó que eso haya "quedado subordinado a la política". La pronunciación se da en momentos en que trascendió la posibilidad de que la Argentina demore el acuerdo con el Fondo Monetario a la espera de las elecciones legislativas que se harían en noviembre próximo.

"Un programa del FMI es la única fuente probable de anclajes políticos y un marco creíble a medio plazo que pueda aportar estabilidad. Sin embargo, el Gobierno parece estar contemplando seriamente la posibilidad de retrasar un acuerdo para tener la libertad de continuar con sus políticas insostenibles aún más tiempo. Con las reservas ya en niveles peligrosamente bajos, tal estrategia equivale a una apuesta temeraria", señalaron.

A través de un comunicado, los acreedores -entre los que se encuentran los fondos como HBK Investments, Monarch Alternative Capital, Paloma Partners Management, Pharo Management, Redwood Capital Management y VR Capital Group- advirtieron que la Argentina "no puede entrar en default y reestructurar su camino hacia la prosperidad".

"La gran tragedia es que la incapacidad de articular una senda política creíble impide la estabilidad y el crecimiento de lo que podría ser una economía competitiva, si tan sólo las autoridades decidieran anclar las políticas económicas en torno a un marco macroeconómico coherente con el apoyo del FMI", añadieron.
Para los fondos de inversión, los tenedores de bonos "proporcionaron a Argentina u$s 37.000 millones de alivio del flujo de caja con la premisa de que Argentina utilizaría este espacio para aplicar políticas que pudieran reducir el coste del riesgo país. Argentina aún no ha empezado a tomarse en serio los compromisos que adquirió con los acreedores durante las negociaciones de la deuda, y el coste de este fracaso no podría ser más claro".

Además, señalaron que el contexto de Argentina debería ser positivo. "Con una reestructuración de varias décadas de su carga de deuda externa a bajos tipos de interés, los precios de las materias primas agrícolas cerca de máximos históricos y un repunte natural de la actividad económica desde los mínimos pandémicos, debería beneficiarse de importantes vientos de cola", indicaron.

"Sin embargo, desde que el Gobierno concluyó su histórica reestructuración de los bonos internacionales y nacionales en moneda extranjera en septiembre, las condiciones macroeconómicas locales han seguido deteriorándose", se quejaron.

Indicaron que "en lugar de orientar la política en una dirección positiva, el Gobierno ha aprovechado en gran medida el respiro como una oportunidad para retrasar decisiones difíciles y continuar con políticas insostenibles". "Los controles de precios, la congelación de los aranceles y el racionamiento del acceso a las divisas son paliativos a corto plazo que están destinados a fracasar y a acumular mayores problemas en el futuro", alertaron desde el grupo representado legalmente por Quinn Emanuel Urquhart & Sullivan LLP.

Resaltaron que "la previsión de inflación del Gobierno del 29% para 2021 no es creíble; las estimaciones de los economistas privados de que la inflación supere el 45% son más realistas. La formulación de políticas erráticas y ad hoc, en medio de una creciente lista de errores y giros en U, como las iniciativas para limitar las exportaciones de maíz e intervenir en los mercados de trigo, un esfuerzo innecesario de confrontación para reestructurar la deuda de YPF y la congelación de las tarifas de electricidad, gas y otros servicios, erosionan la confianza".