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21 de mayo de 2022
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Odontólogos se van de prepagas y obras sociales, y lo sufren los más chicos
Cada vez hay menos odontopediatras en los listados de cartillas y, los que quedan, tienen que hacer “consultas exprés”. Las consecuencias de este "éxodo" preocupante
3 de mayo de 2022
Los médicos que atienden prepagas y obras sociales perciben cada vez menos aranceles por sus servicios, y los cobran a largo plazo. Esto provoca que se estén dando de baja y atiendan en consultorios particulares.

“No consigo dentista para chicos. Ya cambié tres, pero todos se fueron”, dice Alejandra (48), sobre una de las empresas de medicina prepaga más prestigiosas del país. Paga casi $ 30.000 mensuales por un plan para el grupo familiar que la cubre a ella y a dos niños. Entre otras prestaciones, la compañía promete “odontología general al 100%”. La salida de profesionales “preocupa” a las empresas, reconocieron fuentes de la Unión Argentina de Salud (UAS) ante la consulta de este diario a mediados de abril. Aseguraron que no es “un éxodo masivo”, sino un “goteo”.
Y especificaron: “Son porcentajes menores de movimientos. Se da más en unas prestaciones que otras. Por ejemplo, más en los odontólogos que en los clínicos”.

La odontología es una de las prácticas más castigadas por el retraso en los aranceles y las demoras en los pagos. Tiene uno de los costos de atención más elevados en cuanto a equipamientos e insumos importados. Pero en odontología de niñas y niños, la situación es aún más complicada.

“Los odontopediatras no están atendiendo por obras sociales y prepagas porque los aranceles son tan pero tan bajos que no cubren los costos y el tiempo de los profesionales. Se están dando de baja de las cartillas prácticamente todos. Es una deserción masiva y los chicos se quedan prácticamente sin atención, salvo que sea una atención particular”, dijo el odontopediatra Daniel Girgenti.

Una odontopediatra dijo que cuando avisó hace dos años a una de las prepagas más “top” que ya no iba a seguir atendiendo por el retraso de los aranceles, la empresa le pidió que no se fuera porque no tenían otros profesionales de su especialidad. Les respondió que su decisión era firme y que ya no podía seguir atendiendo. “No importa, nos sirve para la cartilla", le dijeron. Ana María Biondi es directora de la especialización en Odontopediatría de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Dice que “después del inicio de la pandemia se vio de forma muy marcada una huida de los odontopediatras de los sistemas prepagos”. Primero, muchos tuvieron que suspender la atención por un tiempo, porque solo se permitían de urgencias en el marco de las restricciones a la circulación.

Pero después notaron que “la remuneración era mucho menor”, sostiene Biondi, y explica que "los aranceles ya estaban retrasados y había que atender con tiempos más largos por los protocolos para prevenir contagios de covid". Además, estaba el tema de los kits de bioseguridad.

En el caso de la odontopediatra A., la prepaga para la que trabajaba pagaba un solo kit por paciente y pretendía que los odontólogos lo guardaran y reutilizaran con esa misma persona en la siguiente atención. En 2020, decidió cerrar su consultorio y puso un comercio. “No iba a atender a un nene cada 20 minutos para llegar a fin de mes”, contó a Clarín.

Rápido como consulta por obra social

“La odontóloga pediátrica de mi hija dejó de atender hace dos años, por lo mal que estaba el sistema de prepagas. Desde entonces, intenté con dos odontólogos de niños de mi cartilla, pero no me cerraron. Te atienden en diez minutos, te explican todo rápido, te encargan dos o tres estudios y te despachan. Voy a probar de forma particular”, dijo Tamara (41).

Para el vicedecano de la Facultad de Odontología de la UBA, Aldo Squassi, hay que considerar que los tiempos de atención son muy diferentes y ejemplifica: “Para atender la caries de un niño, necesitás motivarlo y explicarle lo que vas a hacer. Vas a estar muchas sesiones para tratar de atenderlo. No es abrirle a la fuerza la boca. Implica la incorporación de la psicología. Sin embargo, se paga lo mismo que arreglar una caries en un adulto”.

El arancel por una consulta de “primera vez”, una prestación que se utiliza para hacer un examen diagnóstico, el armado de la ficha médica y un plan de tratamiento se pagaba por “una buena prepaga” $ 839 en abril, cuenta una odontopediatra y agrega: “Con ese valor no cubrís ni los descartables... ¿De forma particular? Alrededor de 3.500 pesos. Para un arreglo, el arancel de la prepaga era de $ 1.360, mientras que particular se cobra entre $ 3.500 y $ 5.000.

Squassi detalla: “Económicamente es más redituable la ortodoncia o dedicarse a implantes, que no son cubiertas por sistema de seguridad social o tienen una cobertura menor. De esa manera, el modelo financiador orienta al odontólogo a que se especialice hacia las prácticas mejor remuneradas".

"Así se vuelve imposible trabajar. Si no, tenés que hacer las cosas mal. No solo con los chicos. No te tomas el tiempo que necesitás, no incorporas la tecnología que necesitás. Si no podemos afrontar los costos, la gente es la que se va a jorobar”, opina Caries y falta de atención

Squassi es titular de la cátedra Odontología Preventiva y Comunitaria en la UBA que, junto al Instituto en Investigaciones en Salud Pública de la facultad, desarrolló un estudio de la salud bucal de los chicos de primer grado de escuelas públicas primarias. El Índice de Necesidad de Tratamiento -o “Índice de Caries”, como lo llaman coloquialmente - se realizó por última vez entre 2016 y 2018 sobre 43.571 alumnos.

Los resultados fueron alarmantes: el 68 por ciento de los chicos necesitaba algún tratamiento en dientes permanentes, es decir dientes que no son “de leche”, que a los 6 o 7 años suelen ser cuatro muelas y ocho dientes. De ese porcentaje, el 46,5% tenía al menos una caries, 28,6% necesitaba un conducto y 24,8% precisaba la extracción de un diente.

"Está tan fracasado el modelo financiador de la salud que el índice de caries es altísimo", sentenció Rodríguez. "Si la necesidad de tratamiento en pacientes niños es tan elevada se debe al bajo acceso a la salud pública y privada bucal", puntualizó.

La muestra alcanza al 70% de los chicos matriculados en escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires.

Y siguió: "La cantidad de caries es tremenda en chicos de 6 años. La mayor cantidad de caries es en la zona sur de la Ciudad, donde más dependen del sistema de salud público. Los hospitales no tienen odontopediatría. Solo de urgencia, salvo en el hospital de niños de La Boca”, detalla el decano de la Facultad, Pablo Rodríguez. La proyección es que hoy la situación haya empeorado, por la suspensión de la atención en la primera parte de la pandemia y también por la salida de profesionales de la cobertura privada. Solo comparando esos tres años, cuenta el vicedecano Squassi, “la tendencia era estar peor cada año”. Y explicó que, en particular, “se incrementaba el grupo de niños que tenía caries más severas”.