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Síntomas del consumo de drogas en adolescentes
Aquí se propone una lista de preguntas que pueden servir para saber si su hijo las utiliza. Es importante detectar el problema lo antes posible para que sea más fácil ayudarlo
16 de mayo de 2007
Por Carina Barber

La adolescencia es una etapa difícil por muchas razones: no se es ni niño ni adulto, los cambios físicos y hormonales típicos de esta etapa, generalmente, provocan patologías de la piel (como el acné), inseguridad, dudas, tristeza, torpeza (puede tropezarse, tener dificultades para calcular el espacio que ocupa) e insatisfacción por el propio cuerpo, entre otros.

Todos estos factores hacen muy fácil que el joven se sienta desamparado en este
período (aunque no siempre sea real) y que, en algunos casos, se relacione con personas que pueden ser negativas para él.

Advertir los síntomas del uso de drogas requiere estar muy alertas. A veces es difícil establecer la diferencia entre el comportamiento normal de los jóvenes y el comportamiento causado por las drogas. También los prejuicios sobre los hábitos de los adolescentes en la actualidad pueden llevar a sacar conclusiones equivocadas.

Por eso, aquí se propone una lista de preguntas, cuyo resultado es objetivo, que pueden orientarlo para determinar si su hijo se droga o ayudarlo a usted a prevenirlo:

1- ¿El adolescente se ve distraído, deprimido, cansado muy a menudo?
2- ¿Lo ve descuidado en su aspecto personal?
3- ¿Dejó de verse con sus antiguos amigos?
4- ¿Nota que no se ocupa de su higiene?
5- ¿Está agresivo o desganado?
6- ¿Le va mal en la escuela? ¿Empeoraron sus notas?
7- ¿Tiene muchas faltas o asiste irregularmente al colegio?
8- ¿La relación del adolescente con la familia se ha deteriorado?
9- ¿Cambiaron sus hábitos alimenticios?
10- ¿Tiene problemas para dormir que antes no tenía?
11- ¿Reacciona agresivamente ante sus preguntas?
12- ¿Se comunica o se relaciona con personas desconocidas?
13- ¿Usted no conoce a sus nuevos amigos? ¿Evita llevarlos a su casa?
14- ¿Dejaron de interesarle las actividades o deportes que antes le gustaban y realizaba?
15- ¿Usa desodorantes o perfumes de fuerte olor?
16- ¿Lo nota más pálido de lo habitual?
17- ¿Tiene sus pupilas dilatadas y los ojos enrojecidos?
18- ¿Necesita cada vez más dinero? ¿Faltan cosas de valor de su casa?
19- ¿Tiene un olor desagradable que no puede definir? ¿Lo nota incluso en su ropa y en las sábanas?
20- ¿Encontró biromes (sin tapas, ni tanques de tinta) o tubitos que puedan servir para fumar un cigarrillo sin filtro hasta el final sin quemarse, o que permitan aspirar droga?
21- ¿Ve manchas de cigarrillos en sus dedos? ¿Tiene papel para armarlos?
22- ¿Nota que la nariz le sangra a menudo? ¿Tiene dificultad para hablar?
23- ¿Le encontró marcas de pinchazos en brazos o piernas?
24- ¿Tiene objetos que permitan picar la droga, como hojas de afeitar, elementos afilados o tarjetas duras?
25-¿Pasa de la euforia al decaimiento de un momento al otro?

*Importante: que un adolescente sea rebelde, descuidado o desaliñado no significa que esté usando drogas. Tiene que considerar que algunas de estas características pueden darse en jóvenes que no se drogan. Hay que tener en cuenta a la respuesta afirmativa de la mayoría o totalidad de las preguntas.

Es beneficioso saber (para estar atentos) que la marihuana es una hierba de color verde con matices de marrón que cuando se fuma despide un olor dulce, y que la cocaína es un polvo de color blanco de gusto amargo. Se suele guardar en sobrecitos de papel metalizado o en bolsitas herméticas.

Consejos para los padres:

Presten atención al entorno de su hijo, observen su comportamiento, interésense por sus actividades y amistades, que sepa que están atentos a él y que les importa. Estén alertas a indicios de uso de drogas (hay algunos que son claves).

Generalmente, los adolescentes que se drogan lo niegan. Si encuentran a su hijo bajo los efectos de las drogas, esperen a que esté sobrio antes de enfrentarlo, y hablen sobre el tema con él con calma y paciencia.

Si, efectivamente, su hijo esta consumiendo drogas, no se echen la culpa, tampoco le hagan reproches o lo ataquen (es totalmente contraproducente) ni esperen que el problema se solucione solo. Es perder el tiempo. Lleven de inmediato a su hijo a consulta con médicos especializados y si no quiere ir, concurran ustedes para pedir asesoramiento profesional.

No se engañen pensando que pueden solucionarlo hablando. Muchas veces los adolescentes prometen no volver a hacerlo, y después se drogan a escondidas, porque no lo pueden manejar. En todos los casos hace falta ir a consulta, y que los especialistas determinen los pasos a seguir.