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Por Nino Fernández
Aumenta la brecha entre pequeñas y medianas
17 de abril de 2008
Siempre se dijo que el universo Pyme estaba compuesto de varios mundos. Pero nunca hubo la suficiente información estadística que diera cuenta de ese heterogéneo conglomerado.

El reciente informe de Fundación Observatorio Pyme hace un par de aportes interesantes en este sentido. Dice por ejemplo que el 87% de las medianas industrias afirma haber crecido durante el año pasado, mientras que para el contingente de pequeñas empresas del sector, dicho desempeño alcanzó al 77%. Otra: las exportaciones aumentaron 13,6% en el caso de las medianas y apenas 0,9% en el de las más chicas. Y por último: el 74,6% de las medianas realizó algún tipo de inversiones durante el 2007, mientras que las pequeñas inversoras ascendieron al 51,5% de las empresas relevadas.

“Es un tema estructural que se va a ir advirtiendo más a medida que se reduce la crema de la rentabilidad. Cuando todas las empresas andaban muy bien esto no se notaba, pero a medida que las ganancias empezaron a acotarse el tamaño empieza a discriminar y se establece una asociación positiva entre tamaño y la marcha de los negocios”, dice Vicente Donato, director de Fundación Observatorio Pyme.

Esto no quiere decir, como también lo apunta Donato, que a todas las empresas medianas les vaya bien y a todas las chicas les pase lo contrario, pero el dato estadístico concreto es el señalado y por varias razones es importante conocerlo.

Tal como lo demostró el reciente conflicto con el agro al descubrirse la complejidad del estrato del pequeño y mediano productor, la información segmentada puede ser clave para definir políticas activas, dirigir las compras del Estado, o incluso para decidir alianzas entre los actores económicos privados.

Para estos menesteres puede ser insuficiente la resolución de la Sepyme que establece, por ejemplo, que pequeña empresa agropecuaria es aquella que factura hasta 3.04 millones de pesos por año o que mediana empresa industrial es la que vende por 60 millones cada doce meses.

Si no fuera así, no existiría la sospecha de que la Ley de Capitalización Pyme, que propone desgravar la reinversión de utilidades entre estas empresas, podría ser aprovechada por firmas que no son tales.

En esto se distingue el enfoque del Observatorio Pyme, que recordemos sólo releva a la industria manufacturera, porque define la dimensión de las empresas de acuerdo a su dotación de personal. Así, pequeña empresa es la que ocupa de 10 a 50 trabajadores y mediana la que tiene entre 51 y 200 empleados.

Rentabilidad

Según el trabajo del Observatorio la rentabilidad de las Pymes argentinas duplica la de sus pares europeas. Pero hacia el interior del universo empresario local se descuenta la existencia de capas con diferentes márgenes de utilidad. Las razones son varias, tanto de índole estructural como coyuntural.

En primer lugar las empresas más chicas son en general menos competitivas y presentan menores tasas de productividad que las medianas. En la actualidad esto puede traducirse en una precaria inserción externa (alta rotación en el negocio exportador) y en pérdidas parciales de mercado interno.

De hecho, afirma el Observatorio que la proporción de pequeñas empresas exportadoras pasó del 15,7% en el 2004 al 13,2% el 2007. Mientras que en el mismo lapso las medianas treparon del 38,9% al 46,2%. El informe también da cuenta que las “chicas” son las que más resignan participación de mercado con las importaciones provenientes, básicamente, de China y Brasil.

Por otra parte las diferencias de escala de producción entre estos estamentos torna mucho más difícil asimilar el aumento de costos productivos de estos meses, muchas veces sin posibilidades de trasladar a precios, en las pequeñas empresas que en las medianas.

Esto explicaría porqué en la actualidad a algunas pequeñas empresas industriales les conviene más importar que producir, como ocurre en los casos de cadenas y tornillos.

Con todo, muchas pequeñas empresas que explotan nichos que no compiten con producción importada y tampoco están al alcance de las amenazas del secretario Guillermo Moreno, seguramente están trasladando a precios sus aumentos de costos y manteniendo altas tasas de rentabilidad.

Hay otros factores que directa o indirectamente pueden incidir en el resultado de los negocios de estas dos franjas empresarias.

Las chicas disponen en promedio de menor parque tecnológico y como consecuencia de ello hacen un mayor uso de la mano de obra, que sus hermanas mayores. De la misma forma se puede inferir una menor capacidad de innovación, mayores dificultades para reclutar y retener empleados calificados, desarrollar actividades de capacitación y de I +D (investigación y desarrollo) entre las pequeñas empresas.

Sin embargo debe recordarse que el precio de la tonelada promedio exportada por las pequeñas firmas es muy superior al de las medianas y grandes, lo cual habla de un pequeño núcleo de estas empresas que aplican mucho valor agregado a sus productos y son muy competitivas.

Sin discriminar por tamaño de firmas, el trabajo revela que el 22,5% de las Pymes no realizó actividades de innovación y el 55% de las que sí innovaron, lo hicieron a través de la adquisición de bienes de capital.

Está de más recordar que en los últimos años las Pymes han financiado sus proyectos de inversión con sus propias utilidades, una variable que tendería a debilitarse más cuanto más chica es la empresa.


El acceso al crédito.

En este marco aparece un dato auspicioso: el informe del Observatorio revela que el crédito bancario pasa de financiar el 8% de las inversiones Pymes en el 2005 al 22% durante el año pasado. De esa manera la proporción de empresas que financiaron sus inversiones con recursos propios se redujo del 83 al 65% en los últimos tres años.

Tampoco aquí el panorama es homogéneo.“Durante el 2007 más de la mitad de las industrias medianas demandaron descubiertos de cuenta corriente y casi en su totalidad lo obtuvieron. En el caso de las pequeñas empresas, menos de la tercera parte solicitó crédito de ese tipo y la tasa de rechazo fue cuatro veces mayor a la de los empresas medianas”, dice el informe.

A todo esto el 71,5% de las Pymes no solicitaron créditos bancarios durante el último año. Pero sólo el 24 % de los que no invirtieron lo hicieron por falta de fondos, lo que significa que muchas empresas no hicieron inversiones por falta de rentabilidad y porque seguramente no eran objeto de crédito.

A propósito: dice el informe del Observatorio que mientras los indicadores de solvencia de las empresas medianas argentinas están en línea con los europeos, tanto en términos de patrimonio neto/activo, como en pasivo total/ patrimonio neto, en el caso de las empresas de menor tamaño los valores son muy inferiores a la de sus pares del viejo continente.

En suma, una primera hipótesis sobre esta realidad indicaría que las medianas empresas, o sea aquellas que ocupan entre 51 y 200 personas, tienden a trabajar y a tener resultados más parecidos a los de las Grandes Empresas. En tanto que a las pequeñas ( de 10 a 50 empleados) les estaría costando más acercarse al comportamiento y desempeño de las medianas.

La pregunta que corresponde hacerse es qué está pasando con las microempresas, o sea las que emplean menos de 10 trabajadores.