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24 de julio de 2017
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Por Nino Fernández
Economías regionales y Pymes: ¿cambia el ciclo?
30 de enero de 2009
Una sensación de desasosiego sobrevuela la mayor parte de las economías regionales al iniciarse el 2009. El malestar, que excede la geografía de la pampa húmeda y el marco del conflicto entre el gobierno y el campo, se percibe en muchos sectores con fuerte presencia Pyme, que acusan problemas de distinta entidad y elevan sus reclamos al Estado. Un rápido repaso por algunos sectores permitió descubrir que a la lista de riesgos o daños le sigue, indefectiblemente, una ristra de demandas que va más allá del ajuste devaluatorio.

A la cabeza de las dificultades figuran, además de la sequía, la baja de precios, las caídas en la demanda interna e internacional y en menor medida los mayores costos de producción.

Como telón de fondo de esta situación comienza a verse una nueva vuelta de tuerca en la concentración de algunos sectores, motorizada por la existencia de grandes jugadores que aprovechan la oportunidad para quedarse con las más chicas. En suma: una película ya conocida.

Durante la década del 90, la sobrevaluación del peso convirtió en moneda corriente el cierre y venta de Pymes a grandes empresas e incluso multinacionales. Pero la devaluación y la recomposición de los precios de los commodities provocaron una fuerte expansión de las economías regionales y de sus activos, cuyo punto de inflexión parece ubicarse en la confluencia del conflicto con el agro y la crisis internacional.

Todo hace pensar que se asiste a un cambio de expectativas y a un nuevo ciclo de los negocios, que podría alterar el mapa de estas economías. Sin embargo hay que hablar de matices y de distintos niveles de impacto.

Maquinaria agrícola y pesca

Ariel García, especialista del CEUR (Centro de Estudios Urbanos y Regionales) y autor de varios trabajos sobre el tema, asegura que “en al actualidad hay mucho de sensación térmica y por eso, englobar a todas las Pymes regionales en una tendencia general es muy aventurado. No sólo por el poco tiempo que hace que se desencadenó la crisis, sino porque además la inserción competitiva de Argentina posibilitó el logro de experiencias exitosas con participación total o parcial de Pymes”.

Con todo, varias economías regionales que en los últimos años tuvieron muy buena inserción externa, ahora enfrentan un proceso de perdida de mercados, vinculado a la recesión que se abate sobre muchas naciones.

Hasta noviembre del año pasado las exportaciones de maquinaria agrícola crecían por encima del 90% respecto a los once primeros meses del 2007, que también fueron de fuerte crecimiento. Pero en diciembre el panorama cambió de la noche a la mañana: se cancelaron entre 40 y el 60% de los pedidos y se perdieron varios mercados. A esto hay que sumarle el derrumbe de las ventas al mercado interno desde unos meses antes.

Rogelio Magnoni, presidente de CECMA, un cluster de la maquinaria agrícola de la zona sur en las provincias de Santa Fe y Córdoba, dice que a mediados de diciembre más de 4000 trabajadores de la zona fueron licenciados hasta fines de enero tras pagarles sueldo y aguinaldo.

“A la vuelta verán. Si bien hay algunas expectativas en las medidas anunciadas por el gobierno que promueven la venta de máquinas, personalmente yo no soy muy optimista, porque esas medidas no alcanzan a los pequeños productores, que son los más necesitados de tecnología. Las medidas tiene que ser más amplias”.

En un plano similar aparece la industria pesquera, que enfrenta fuertes caídas en la demanda de los principales mercados externos, como EEUU, Brasil y algunos europeos, a lo que se agrega una reducción promedio de los precios del 30% en pocos meses.
En este sector las cámaras empresarias advierten que es preciso rescatar a algunas empresas, antes de que cierren o sean absorbidas y destacan que algunas ya ni siquiera pueden ser recatadas.

El abundante stock de calamares y langostinos, dos de las mayores especies comercializadas por la Argentina, sumado a los altos costos de su procesamiento y la fuerte caída en la demanda local e internacional de la merluza, son los grandes problemas de esta industria, que también supo navegar con viento a favor en los últimos años.

Según un empresario asociado a CEPA (Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas) “el sector afronta una merma de la rentabilidad que nos limita la capacidad de inversión. Por esto desde hace tiempo que venimos reclamando la suspensión de los derechos de exportación, que son del 5%, una más ágil devolución de impuestos, y un subsidio al gasoil, que mueve los barcos”.

Lácteos y petróleo

En otras economías regionales, a los problemas de precios y caída de ventas, se agregan distorsiones de precios o demanda en las cadenas de producción. Son los casos de las industrias lácteas y del petróleo y gas.

El sector lácteo presenta un “eslabón tambo”conformado mayoritariamente por Pymes, que se achica desde hace algunos años sin solución de continuidad: primero por el desplazamiento del que ha sido objeto por parte de la soja y más recientemente por la caída de la rentabilidad. El otro eslabón, que también se viene achicando es la industria, donde las Pymes son mayoría, aunque aquí la mayor participación del mercado la tiene un grupo de grandes empresas.

A pesar de la menor cantidad de productores de uno y otro lado, el sector presenta excedentes de stock, tanto de leche como de quesos, por un gran aumento de la productividad, que no se compatibiliza con las condiciones de mercado: retracción de la demanda, menor precio internacional de la materia prima y precios de la producción primaria atados a las posibilidades del consumidor local. Para una buena parte de la cadena esta ecuación es insostenible. De hecho, según fuentes del sector, en los últimos meses cerraron varios tambos y fabricantes de quesos en las provincias de de Santa Fe y Córdoba.

Así las cosas, las Pymes de uno y otro lado constituyen el eslabón débil que sostiene la pulseada mayor, dado que los productores pretenden algo menos de un peso por litro de leche y para los pequeños y medianos fabricantes ese valor torna inviable el negocio.

“Con el litro de leche a 0,90 pesos, tal como informó el INTA para Córdoba Entre Ríos y Santa Fe, los industriales deberíamos facturar un promedio de 1.38 pesos por litro, porque no somos viables con un precio de la leche que supere el 65% de la facturación. Esto significa que un queso cremoso de calidad debe tener un costo final de 12.50 pesos, cuando hoy vale 8.80 final, o sea un 43 % abajo”, dice Javier Baudino, presidente de la filial Córdoba de Apymel (Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas).

El dirigente, que revela que hay grandes empresas que están ofreciendo hasta 20 centavos más por litro del precio que puede pagar cualquier Pyme industrial, pide retrotraer el valor a los precios que rigieron entre mayo/junio del año pasado. Y mirar con lupa el margen del sector comercial que ronda el 108% y el IVA en el producto final, que casi duplica lo que le queda a la industria.

En el caso del petróleo y el gas,el alerta amarillo se ha prendido entre las Pymes proveedoras de servicios a los grandes jugadores del mercado. Las razones no son otras que los recortes presupuestarios que están ejecutando las operadoras, como consecuencia de la caída del precio internacional del crudo, que dejarían en evidencia el fracaso de los programas de gobierno, Petróleo Plus y Refinación Plus.

En la cámara que agrupa a las empresas contratistas del Golfo San Jorge, definen como crítica la situación de la cadena de valor del sector. “Si bien la orden que salió de las casas matrices afecta básicamente a nuevas inversiones y a los programas de Responsabilidad Social Empresaria, nosotros tenemos las tarifas congeladas desde hace un tiempo y en esta situación difícilmente se vayan a actualizar”, dijo un dirigente de la Cámara de Empresas de Servicios Petroleros, que pidió no ser mencionado porque están en medio de las negociaciones.

El empresario recordó que los contratistas tienen muchos costos dolarizados y que los sueldos en la región son en promedio un 30% más altos que en el resto del país.

“Ojalá se arribe a alguna solución en la reunión de la Mesa de Concertación”, dijo refiriéndose a un conclave que reúne a representantes empresarios, sindicales y del gobierno, que se iba a realizar este jueves 29 de enero en Comodoro Rivadavia y se postergó para la semana que viene en Bs.As. ¿Anuncios en puerta?