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4 de mayo de 2024
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Osteoartrosis: síntomas y tratamientos
La osteoartrosis es la más común de las enfermedades articulares y se origina en múltiples factores. Aunque aún sin cura, avances en los tratamientos permiten mejorar la calidad de vida de los pacientes.
12 de diciembre de 2014
El cartílago es un tejido elástico y resistente que cubre a distintos huesos, impidiendo el roce y contacto directo entre ellos y previniendo su desgaste.

Cuando este cartílago se daña, desgasta o rompe, aparece la osteoartrosis (OA): los huesos expuestos se friccionan lo que provoca dolor, hinchazón, pérdida de movimiento de la articulación y deformaciones. La osteoartrosis es una de las enfermedades más comunes en todo el mundo se estima que en Estados Unidos afecta 20 millones de personas.

En tanto, según los datos de la Sociedad Española de Reumatología, el 43% de la población española padece artrosis -el porcentaje incluye los enfermos que ya notan los síntomas y los que aún no-, con una gran incidencia en las mujeres, ya que en este segmento la proporción se eleva al 52,3%.

Roberto Avanzi, director Médico Cetred, explicó que "la edad es el principal factor de riesgo para la OA" y destacó que "la National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES) encontró que la prevalencia de OA de rodilla se incrementa desde 0,1% en personas de 25-34 años hasta 10-20% en personas de 65-74 años (otros estudios llevan este porcentaje hasta 30%). Además, las mujeres están afectadas casi dos veces más que los hombres".

"No se ha determinada una causa principal para la aparición de esta enfermedad sino que se sabe intervienen múltiples factores: genéticos o intrínsecos, y ambientales o extrínsecos. La ocupación, el estilo de vida y el trauma articular son ejemplos de factores extrínsecos; mientras que las mutaciones en genes que alteran la matriz del cartílago, constituyen una muestra de los factores intrínsecos. En particular, el trauma articular sucede por la práctica de deportes a nivel profesional o de alta competición o bien por la incorrecta realización de ejercicios en la etapa del amateurismo", comentó el especialista.

Avanzi comentó que "correr sobre superficies duras (aún con calzado especial), no tonificar los músculos, imponer excesivo estrés o fuerza sobre un tendón que no lo resiste, realizar repeticiones excesivas de ejercicios con una sola pierna, estirar los músculos “rebotando”, mantener posturas por largos períodos, son sólo algunos de los ejemplos".

"La OA afecta principalmente a dedos, rodillas, cadera, espina dorsal, muñecas, codos, hombros y tobillos. La OA de rodilla es la más frecuente. Dentro de la rodilla existe una substancia llamada líquido sinovial que actúa como amortiguador del peso del cuerpo cuando uno camina, salta y corre, y como lubricante para que las articulaciones puedan moverse suavemente y sin fricción durante los movimientos lentos. En una rodilla con osteoartrosis el líquido sinovial ya no posee estas cualidades de amortiguación y lubricación, dejando desprotegido al cartílago y tejidos blandos, lo que produce dolor y rigidez en la articulación", añadió.

En ese sentido, el médico dijo que, generalmente, "la OA progresa con lentitud. Entre los síntomas locales se encuentran dolor, tumefacción, rigidez por períodos breves, sinovitis, deformidad y “ruidos” articulares. El dolor, cuando es un estadio temprano de la enfermedad, aparece después del sobreuso articular y se alivia con el reposo; pero, más tarde, puede aparecer al mínimo movimiento o aún en el reposo nocturno".

Avanzi dijo que "el diagnóstico de la OA es esencialmente clínico y se confirma con análisis del líquido sinovial y estudios por imágenes".

En ese sentido, señaló que "las opciones terapéuticas actuales tienen por objetivo minimizar el dolor y la rigidez de las articulaciones para que el paciente pueda tener mejor calidad de vida, pero no hay un tratamiento que erradique la OA como tampoco una cura ya que la degeneración del cartílago no puede revertirse".

"En cuanto al tratamiento presenta modalidades no farmacológicas (terapia física y de rehabilitación, terapia ocupacional, entre otros) y farmacológicas que se puede administrar en forma tópica, oral o intraarticular. Un avance entre estos últimos es la denominada viscosuplementación con una sustancia denominada hilano G-F 20 derivada del hialuronato componente esencial del líquido sinovial. La práctica consiste en reconstituir la viscosidad del líquido sinovial, al aplicar viscosuplementos en la articulación dañada. La experiencia en la consulta viene demostrando que algunos pacientes mejoran, recuperan el movimiento e incluso retoman actividades que se habían visto obligados a abandonar. La última opción terapéutica es la intervención quirúrgica para colocar una prótesis en la articulación dañada", concluyó.