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Por Iván Damianovich
Refrescar la República
23 de agosto de 2007
Los obispos argentinos eligieron las mismas palabras que en abril pasado para recordar a la ciudadanía y su dirigencia el sentido republicano de la Nación. El documento, dado a conocer a dos meses de las elecciones nacionales, contiene una clara advertencia sobre la necesidad de que los poderes gocen de “autonomía real y auténtica”, una de los señalamientos más recurrentes al gobierno nacional durante los últimos años.

¿Por qué el Episcopado resolvió reiterar un documento anterior? Básicamente porque encuentran en ese texto toda la vigencia posible en este tiempo preelectoral. Vale decir que los aspectos que se remarcaron en abril último permanecen hoy, a criterio de la jerarquía eclesiástica, inmodificables.

La vida democrática del país se encuentra en riesgo toda vez que los tres poderes no actúan de manera independiente. El mismo federalismo se pone en jaque, entiende la Iglesia. Así, los obispos manifestaron que "los poderes del Estado se ennoblecen cuando consolidan la estructura federal y republicana del país", a la vez que promover el verdadero federalismo “supone el fortalecimiento institucional de las provincias, con su necesaria y justa autonomía respecto del poder central".

No resulta casual, por otro lado, que la Conferencia Episcopal Argentina, haya remarcado estos conceptos en momentos en que desde el gobierno nacional se mantiene un enfrentamiento con la Cámara de Casación por la demora en la agilización de juicios que se siguen por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura.

En ese sentido, la Iglesia reiteró que "nuestro país sufre todavía fragmentación y enfrentamientos, que se manifiestan tanto en la impunidad, como en desencuentros y resentimientos", al tiempo que recordó que todavía "queda pendiente la deuda de la reconciliación".

Por otra parte, la inminencia de las elecciones generales de octubre próximo llevó a los obispos a pedir que se abandonen todas las “prácticas demagógicas y presiones indebidas, como el clientelismo y la dádiva, que desvirtúan su profundo significado y degradan la cultura cívica". Casi una copia de la homilía del cardenal Jorge Bergoglio durante la fiesta de San Cayetano.

Más aún, el Episcopado se metió de lleno en el diagnóstico nacional al manifestar que "una sociedad no crece necesariamente cuando lo hace su economía, sino sobre todo cuando madura en su capacidad de diálogo y en su habilidad para gestar consensos que se traduzcan en políticas de Estado, que orienten hacia un proyecto común de Nación".
Hace menos de un mes, Bergoglio repitió en dos oportunidades su sermón de San Cayetano. Ahora, el Episcopado apela por segunda vez en menos de seis meses a un mismo documento. Como una letanía, la voz de la Iglesia muestra su perseverancia.