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Por Iván Damianovich
Obispos con la mirada en el arado
7 de abril de 2008
El Evangelio propone poner la mirada y el corazón en el Reino de Dios. Cristo es, para sus discípulos, quien ha venido a la Tierra a instaurar ese Reino y él mismo llama a no colocar la mirada en el arado, una imagen que, a la luz del conflicto entre el Gobierno y el campo, debió ser reconsiderada por los obispos argentinos que este lunes iniciaron su período de reflexión en Pilar.

El impasse en la negociación por las retenciones coincide con la Asamblea Plenaria del Episcopado, un espacio de “intercambio pastoral” que sin dudas pondrá especial énfasis en la situación de los pueblos del interior, recientemente rebelados al costado del camino.

Si bien otros temas serán abordados por las autoridades eclesiásticas (como el acuciante crecimiento del nivel de adicciones y las propuestas del Ejecutivo en ese sentido), la tensión que vivió el país en las últimas semanas y que colocó al Gobierno ante el primer gran desafío tras años de relativa calma es motivo de análisis y preocupación para el clero.

El cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, mantuvo un protagónico rol durante el año electoral, al punto que desde la gestión kirchnerista se llegó a pensar en su figura como la del líder de la oposición. Durante 2007 el arzobispo porteño recibió a no pocos protagonistas de la política argentina en todos sus niveles. Al cabo de esos encuentros, trascendió públicamente –aunque nadie lo afirmó ni desmintió- que Bergoglio les advirtió por la violencia social, de enfrentamiento entre hermanos, que ocurriría un año más tarde. Algunos creyeron volver a oír esas palabras las pasadas noches de cacerolazos y forcejeos en Plaza de Mayo.

Desde el Gobierno, en tanto, muestran cierta intranquilidad por la reunión de los obispos. Existe temor de que un eventual pronunciamiento de la Iglesia redunde en una legitimación del malestar del campo y socave más aún el grado de aceptación popular de la administración de Cristina.

Si bien es cierto que la Iglesia procurará un mensaje conciliador, de encuentro y diálogo sincero, no es menos cierto que referentes eclesiales –obispos y sacerdotes- estuvieron más cerca del campo que del Gobierno durante los últimos acontecimientos, con algunas excepciones como la del Movimiento Opción por los Pobres, que dirige el sacerdote Eduardo de la Serna.

La 95º Asamblea Plenaria llega en un momento de singular importancia para la institucionalidad del país. Tendrá la oportunidad de aportar algo de luz en días signados por la fragmentación y el desencuentro. Dependerá de la dirigencia y de la sociedad movilizada escuchar lo que de allí surja para, una vez más, retomar el camino de la unidad pese a las diferencias.