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Por Iván Damianovich
En San Nicolás, el corazón de un pueblo
24 de septiembre de 2008
Como una foto que retrata un momento de especial significación, el desborde de fe popular que vive San Nicolás de los Arroyos a 25 años de la aparición de la Virgen del Rosario deja en claro los sentimientos de un pueblo alejado de toda parálisis y movido por un corazón peregrino.

El hecho sobrenatural que se refiere ocurrió hace 25 años y, aunque la Iglesia nunca lo convalidó oficialmente, la explosión de religiosidad que entonces implicó encuentra hoy al acontecimiento entre los principales sucesos del calendario religioso.

La aparición de la Virgen del Rosario a Gladys Motta conmovió inicialmente a los vecinos pero luego la información corrió entre parroquias y rincones de fe de todo el país y al poco tiempo la ciudad se convirtió en un centro de peregrinación a gran escala.

Golpeados por la privatización de Somisa, los nicolenses encontraron en la Virgen, además de alivio espiritual, una fuente de sustento económico y la consecuente reconversión de la “Ciudad del Acero” en la “Ciudad de María”.

La aparición de la Virgen del Rosario se enmarca también en una etapa histórica del país particular. La humilde mujer que dice ver y escuchar a la madre de Jesús refiere los primeros mensajes en septiembre de 1983, días antes del regreso de la democracia a la Argentina.

En tiempos de crisis durante los `80 y `90, la Virgen del Rosario supo acoger a orillas del Paraná el sufrimiento y la angustia de miles de argentinos que, con los años, se multiplicaron hasta llegar a la exponencial cifra que hoy ostenta.

La fe de un pueblo que no cesa en su peregrinaje, que acude a los valores trascendentes aún en los momentos de mayor sufrimiento y que no está dispuesto a darse por vencido ante la larga lista de adversidades da cuenta del espíritu y compromiso que, más allá de dirigentes y gobiernos, siempre busca un espacio sagrado donde poner de manifiesto lo propiamente humano: dar, pedir y agradecer.