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16 de julio de 2019
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Por Iván Damianovich
La religión como refugio ante el crack financiero
16 de octubre de 2008
Fue el Papa quien, en medio del tsunami financiero, recordó que sólo “Dios es un lugar seguro”.

Casi en simultáneo el líder de los anglicanos machacaba sobre la codicia humana y sus consecuencias. Y hasta el polémico presidente de Irán atribuía la hecatombe a la falta de devoción a Dios por parte de Occidente.

¿En qué punto misterioso logran confluir el mundo de las finanzas con el de la fe? Hasta hace pocos días hubiera resultado una tarea compleja encontrar un punto de conexión.

Sin embargo, con el desplome de las bolsas y la angustia que se extiende sobre millones de personas no fueron pocos los que regresaron a los templos, buscaron compartir con otros sus temores y hasta se animaron a desempolvar plegarias.

En los hechos, se trata de una necesaria y constante necesidad del hombre de encontrar un refugio espiritual ante tanto desconcierto.

Tanto es así que en la Iglesia anglicana (posiblemente el sector más movilizado ante la crisis) se diseñó una pastoral específica para atender a los fieles agobiados. Pero fueron aún más lejos y, desde su sitio oficial, lanzaron vía Internet una oración por la crisis financiera.

En ese contexto, el arzobispo de Canterbury y jefe de la Iglesia anglicana, Rowan Williams, no ahorró críticas al sistema que por estos días hace agua en todo el mundo globalizado."La codicia humana es la raíz del problema y no afecta a un país, clase o religión en específico", subrayó el reverendo.

Desde el Vaticano, el Papa también dejó en claro el punto de vista de la Iglesia católica: “Construye sobre arena quien construye sólo sobre las cosas visibles y tangibles, sobre el éxito, la carrera, el dinero. Aparentemente estas son las verdaderas realidades. Pero todo eso pasará un día. Lo vemos ahora en la caída de los grandes bancos: el dinero pasa, no es nada. Todas estas cosas que parecen la verdadera realidad con la que hay que contar, son realidades de segundo orden. Quien construye su vida sobre estas realidades, sobre la materia, sobre el éxito, sobre todo lo aparente, construye sobre arena”.

En tanto, desde un sector del mundo islámico también se escucharon referencias religiosas. El polémico presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, aprovechó la ocasión para criticar a los Estados Unidos y señáló que “la razón de su derrota es que han abandonado la fe en Dios y la piedad”.

Queda en claro, más allá de todo, que la vida de fe o la experiencia religiosa siguen siendo hoy un espacio de calma y contención. Algo así como un refugio ante lo que algunos presuponen un Apocalipsis. Pero el mundo ha dado muestras a lo largo de la historia que ha podido sobreponerse a males aún peores. Y seguramente la fe ha jugado un rol preponderante. Todavía no es el fin.