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La historia de película de uno de los ganadores del oro
Santiago Lange sufrió cáncer de pulmón y, cuando se separó, se instaló en un barco. En su sexto Juego, alcanzó finalmente el mayor logro
16 de agosto de 2016
“Me separé de mi esposa y viví en un barco. No tenía un mango, un amigo me prestó un barco y terminé viviendo cuatro años ahí”, contó Santiago Lange cuando comenzó a hacerse conocido en el mundo del olimpismo.

No sólo cumplió en récord con su sexta participación en un Juego Olímpico, en Río 2016, sino que ganó su tercera medalla, aunque esta vez fue la más notoria.

Con dos bronces en su poder, lo obsesionaba el metal más preciado.

Al ansiado oro llegó en la clase Nacra 17 junto a la rosarina Cecilia Carranza Saroli, el talento que eligió el gran velista argentino para su nueva aventura olímpica. Lange y Carranza Saroli llegaron a la Medal Race (la última regata del yachting, en la que se puntúa doble) en el primer lugar y con un sexto puesto en la cancha de Pan de Azúcar el yachting argentino consiguió la primera medalla de oro de su rica historia.

Casi todos pusieron en duda la participación de Lange en las aguas de la bahía de Guanabara cuando el año pasado un cáncer le quitó un pulmón pero no pudo contra su inmensa pasión de navegante y sus inconmensurables ganas de vivir.

“Fue tremendo. Yo lo llevé al hospital en Barcelona cuando se descompuso. Jamás pensé que podría recuperarse y acá estamos, listos para navegar”, le había contado Carranza Saroli a Clarín en la previa de los Juegos.

Aquellos de 2015 fueron días complicados para la dupla subcampeona del mundo del año anterior porque todas fueron incógnitas al principio. Sin embargo, mucho antes de lo imaginado, Lange estaba otra vez en su mundo, entre barcos, mástiles y velas, trabajando sobre ese proyecto del Nacra 17 que lo fascinó de entrada.

“Lo que veo en él es el ejemplo de que cuando alguien tiene una pasión, esa pasión la podés hacer todo el día. Nosotros somos los primeros en ir al agua para entrenar y eso es porque él siempre quiere mejorar. Me encanta navegar con Santi porque aprendo mucho todos los días”, contó Carranza Saroli a quien le temblaron las piernas cuando escuchó la propuesta de Lange de poner proa rumbo a Río de Janeiro 2016 con una nueva clase.